«Desde joven tuve claro que el piragüismo y el Miño eran lo mío»

Luis Gregorio Ramos Misioné ya jubilado participó en tres olimpiadas, logró varias medallas y fue campeón del mundo


Lugo

Luis Gregorio Ramos Misioné (Lugo, 1953) cursó sus estudios de bachillerato en Lugo pero desde bien joven se percató que el río Miño y el piragüismo eran sus amores y a ello se entregó hasta hoy en día. Así, y viendo sus condiciones, fue llamado al equipo nacional de piragüismo siendo júnior y posteriormente, sería nuevamente seleccionado ya como sénior.

Recuerda que al principio no cobraba nada ya que era considerado como amateur aunque empezó a recibir becas de compensación, que venían a equivaler a lo que sería el sueldo de un trabajador. Ya con un palmarés importante, participó en tres olimpiadas, en Montreal, Moscú y Los Ángeles. En la primeros logró la medalla de plata en mil metros K-4 y en Moscú, medalla de bronce en mil metros K-2 mientras que en Los Ángeles quedó de sexto en mil metros K-4. Pero además, en 1975 quedaría campeón del mundo en mil metros K-4. Tiene nueve medallas conseguidas en campeonatos del mundo; fue campeón de España 60 veces además de otros premios que cosechó como el descenso del Sella o en regatas internacionales. En su casa tiene almacenadas, como bien dice porque no tiene sitio para colocarlas, más de 400 medallas y más de 500 trofeos.

Ahora, ya jubilado como funcionario de la Xunta, sigue practicando el piragüismo pero -resalta- para disfrutar de la piragua y del Miño pero ya sin competir aunque hay días en que no tiene tiempo para hacer todo lo que le gustaría. Es vicepresidente del Club Fluvial, colecciona maquetas de camiones, coches y motos antiguas y se declara motero por ello, aunque también sale con sus amigos a hacer rutas en moto.

A la hora de escoger sus tres lugares preferidos, lógicamente está el Club Fluvial y además, la muralla y la catedral. «En 1967 -recuerda- empecé a remar en el Club Fluvial, siendo un niño de 14 años y aquí sigo, ahora ya retirado aunque cojo la piragua siempre que puedo para pasear y disfrutar y desde luego, este club es como mi segunda casa. Llevó 51 años de socio y ahora, además, como vicepresidente de la entidad. La verdad es que en el Fluvial paso la mayor parte del día; por las mañanas estoy para dedicarlas a los temas de oficina y por las tardes, me vengo aquí con mis hijos, los que viven en Lugo, y con mis nietos, así que, en definitiva, paso más horas aquí que en mi casa».

Entrenar en la Muralla

Misioné apunta que cuando era pequeño y comenzó a remar, el Club Fluvial no tenía instalaciones para entrenar más que el río, por lo que los piragüistas se iban a la muralla a correr y hacer ejercicios para coger fondo físico.

«La verdad -explica es que fueron muchos años de ir a correr y a hacer ejercicios por la muralla y me la conozco como el salón de mi casa. Pero además de esto hay otro detalle que no quiero dejar de lado y es lo que representa para los lucenses y foráneos, tanto por su estética, su conservación y su reconocimiento hace años como Patrimonio de la Humanidad, de lo cual tenemos que sentirnos orgullosos».

La catedral

Su acercamiento a la catedral no fue por motivos religiosos sino,

curiosamente, deportivos o más bien, por sus cualidades físicas.

«En mi juventud -aclara- el piragüismo era ya una potencia en Lugo y el Club Fluvial tenía ya algún olímpico en sus filas. Por ello, cuando llegaba la Semana Santa, don José Ferro nos pedía colaboración, sabiendo que estábamos fuertes debido a nuestro entrenamiento, para que ayudásemos empujando las carrozas procesionales y desde luego, siempre respondíamos, tanto otros piragüistas como yo para ayudar. De ahí mi querencia por este monumento aunque no cabe duda de que, además de estos recuerdos de juventud, la catedral es otro de los grandes monumentos que tenemos en la ciudad y -no conviene olvidarlo- es también Patrimonio de la Humanidad. Merece la pena visitarla de vez en cuando, séase creyente e no, porque tiene una combinación de diferentes artes que van desde el románico al barroco con los que se puede disfrutar».

A Misioné se le puede ver, de vez en cuando, especialmente en el verano, surcando las aguas del Miño en su piragua, atendiendo a los socios del club o disfrutando de su familia. Pero el Club Fluvial, sin lugar a dudas, sigue siendo su vida.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

«Desde joven tuve claro que el piragüismo y el Miño eran lo mío»