Los patinetes eléctricos empiezan a ser un problema para los peatones

Alcanzan los 30 kilómetros por hora en las aceras, cuando lo permitido son 10


LUGO / la voz

Los patinetes eléctricos han llegado para quedarse. Respetuosos con el medio ambiente, asequibles, manejables y rápidos, están cambiando la forma de desplazarse. Lugo no se ha quedado al margen de la moda y cada vez son más los que eligen este medio de transporte en la ciudad de las murallas. Su velocidad y la existencia de una normativa desactualizada acerca de por dónde o de qué manera pueden circular empieza a generar los primeros conflictos de convivencia.

La normativa municipal obliga a los usuarios de los patinetes a circular por la acera y por las zonas peatonales, siempre y cuando no haya aglomeración de personas. No podrán invadir los carriles de circulación, salvo que existan vías específicas y destinadas a tal fin. Además, deben acomodar su marcha a la de los peatones y en ningún caso tendrán prioridad respecto a los peatones. El Concello ha habilitado zonas de carril bici o vías de coexistencia de tráficteno -aquellos viales por los que los coches no deben superar los 30 kilómetros por hora y son los indicados para el paso de las bicicletas-, pero muchas veces los usuarios de los patinetes no los utilizan. A veces tampoco utilizan el casco, un elemento recomendable en vehículos como las bicicletas, que alcanzan velocidades similares.

El rango de precio de los patinetes eléctricos es amplio, los más baratos se encuentran por unos 100 euros y llegando a los 600 los más caros. En función del precio, tienen una autonomía mayor o mejores prestaciones, pero la mayoría permiten recorrer una distancia de unos 30 kilómetros y requieren un par de horas de carga. Son una alternativa cómoda para desplazarse por ciudad, porque no abultan ni son pesados, evitan los problemas de estacionamiento y permiten al usuario desplazarse con velocidad de un sitio a otro; no es difícil, independientemente de la marca, que alcancen velocidades entre los 20 y los 30 kilómetros por hora. Además son una alternativa válida al desplazamiento verde.

Esas ventajas han acelerado su proliferación en los últimos años y apenas está regulado el modo en que deben circular. El vacío legal generado ha terminado destilando una excesiva permisividad en muchos casos. La DGT tiene claro que los patinetes eléctricos son vehículos y como tales los destierran de aceras y zonas peatonales, aunque tampoco los considera vehículos a motor, por lo que considera recomendable que circulen por carriles adecuados. Es, sin embargo, la autoridad municipal la que puede habilitar o no su paso por aceras y zonas peatonales, con las condiciones que considere necesarias para garantizar la seguridad de los usuarios de una vía determinada. La ordenanza de Lugo, la que rige desde junio del 2013, explica claramente que en las zonas peatonales o de gran aglomeración de personas «os vehículos non poderán superar a velocidade de 10 quilómetros por hora». En algunas ciudades, como es el caso de Barcelona, sí que han prohibido su uso por las aceras.

Como ocurre con la bicicleta, para subirse a un patinete eléctrico no hace falta ningún tipo de autorización administrativa ni tampoco sacarse un permiso o carné de conducir, tampoco existe ningún tipo de limitación referente a la edad.

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