«Tuvimos que negar que éramos pareja para poder alquilar un piso»

Dos venezolanas refugiadas en Lugo ponen voz a un problema de discriminación


lugo / la voz

Elva y Valeria -nombres falsos para proteger su identidad- son dos venezolanas que han llegado hasta Lugo con la esperanza de poder vivir su vida y su amor con libertad. «Vivimos juntas desde hace un año, pero se nos hizo muy difícil hacerlo como pareja», explican estas dos mujeres, ambas médicas. En Venezuela no consiguieron una vivienda en la que poder residir porque, cuentan, en el momento en el que decían que era pareja, todas las puertas se cerraban.

Elva y Valeria retratan la violencia machista que sufrieron desde el principio en su país de origen. «Tuvimos que negar que éramos pareja», explican estas dos mujeres, a las que también les negaron la atención médica por ser lesbianas. «Como mujer, vas al ginecólogo para que te hagan un examen físico. Nos han llegado a hacer daño porque sabían que teníamos una pareja del mismo sexo. Somos médicas, y como tales sabemos que en la carrera no te explican los temas que tienen que ver con la homosexualidad», indican estas dos supervivientes.

Violencia transgénero

Las personas transgénero lo tienen aún más difícil en Venezuela, explica Elva y Valeria. «Tienen que aislarse y, muchas veces, prostituirse porque necesitan el dinero. A veces, su familia los rechaza y todo es horrible», añaden las dos mujeres, a las que no ampliaron un contrato de trabajo por su orientación sexual y por su oposición al gobierno.

La organización especializada en refugio y migraciones Accem, coordinada en Lugo por Iria Paz, ha trabajado en la acogida de 24 personas que se mudaron a Lugo porque eran acosadas y perseguidas por su orientación e identidad sexual. El principal problema es que «no hay datos oficiales ni estatales que reflejen cuántas personas piden asilo ante este tipo de violencia», explica Iria. Cuando llegan aquí, las personas refugiadas reciben, en su mayoría, atención psicológica, y pueden acceder a un piso de acogida en el que empezar su nueva vida. En total, en Accem ofertan 36 plazas de acogida y pueden prestar atención a otras personas que, aunque no utilizan el régimen de acceso a la vivienda, sí pueden solicitar otro tipo de ayuda y acompañamiento. Este incluye atención psicológica y jurídica, entre otras.

En Lugo son varias las asociaciones que ayudan a las personas refugiadas o en situación de asilo por motivos de su orientación e identidad sexual. El programa depende del Ministerio y se organiza a nivel estatal. «Quen consegue escapar a un país que lles permita ser e amar libremente, convértense en refuxiados», explican desde Accem.

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