«El talento, sin trabajo, no vale nada»

Casi dos años después de su retirada, el que fuera campeón, Alberto Piñeiro, el Piña, enseña a jóvenes boxeadores de Lugo


LUGO / LA VOZ

Aunque se llama Alberto Piñeiro (Lugo, 1989) todos le conocen como el Piña. Hace ya casi dos años que dejó el boxeo, cuando la vida le lanzó uno de esos directos difíciles de encajar. Hoy se lo toma con calma y ha encontrado caminos diferentes para amar ese deporte que un día le catapultó a lo más alto.

-Un año largo desde su retirada...

-Sí y echándolo mucho de menos, pero toca vivir otra vida. Ahora tengo que construir un futuro y dejar el boxeo atrás. Sigo entrenando con los chicos, sigo teniendo ilusión, pero volver es algo impensable ahora.

-¿Está aprendiendo a vivir este deporte de otra manera?

-Sí, disfruto mucho con los chavales. Aquí viene mucha gente, aprende y lo que más me gusta de todo esto es que me miran con una admiración increíble. Es algo súper gratificante. También me enorgullece ver cómo mejoran en poco tiempo. El boxeo es un deporte que si se entrena y se trabaja, se nota mucho.

-¿A qué se dedica ahora?

-Sigo trabajando en Ingapan por las mañanas, intento esforzarme para poder vivir bien el día de mañana.

-¿Es más consciente ahora de lo que logró dentro del boxeo?

-Quizás sí. Es muy bonito que te sigan reconociendo a pesar de que pasó tiempo. El otro día fui a una entrega de premios en A Estrada con la Federación Gallega y volví a notar mucho cariño y admiración.

-¿Qué hace en el Senra?

-Empezó casi como una broma. Nosotros teníamos un grupo de trabajo, con el que hice mi carrera profesional y cuando decidí dejarlo no quería volver a saber nada del boxeo, pero ellos me animaron a mantener el grupo. Cogimos un local pequeñito, Valerics, de una chica que se llama Jessica y hacen taekuondo. Se llenó de repente y se nos quedaba pequeño, así que encontramos este que se ajustaba un poco más.

-Cuando echa la vista atrás, ¿de qué se siente más orgulloso?

-De la gente que conocí gracias al boxeo, personas que no habría llegado a conocer si no es por este deporte y también verdaderos amigos que no me habría encontrado en el camino de otra manera.

-¿Cómo está la cantera en Lugo?

-Bueno, ahora tenemos aquí a unos chicos que están haciéndolo muy bien. Tienen que empezar poco a poco, porque sin trabajo no hay nada. Estoy convencido de que Lugo es como cualquier otro sitio, hay materia prima, pero falta trabajarla. De aquí saldrán campeones porque lo hacen muy bien, este año los voy a sacar a pelear.

-¿Hay más facilidades ahora para iniciarse en el boxeo que cuando usted empezó?

-Por supuesto, ahora el boxeo está de moda. Ves aquí dos chicas, cuando yo empecé en el boxeo y veías una chica era la hija del entrenador. Tenemos a 12 entrenando conmigo, que vienen y que les gusta. Es un deporte que está en auge, si entrenas mejora un montón la condición física mientras disfrutas.

-No sé si ha pensado en tener hijos, pero ¿cómo reaccionaría si uno le dice que quiere boxear?

-Me encantaría tener hijos y me gustaría que boxeara si se lo toma en serio. Es un deporte de riesgo, un deporte en el que se muere gente. Yo lo viví, yo pensé que nunca me iba a pasar y me pasó.

-¿Qué consejo le daría?

-Que entrenara. La base de todo es entrenar, porque el talento sin trabajo, no vale nada.

-Si volviese a nacer, ¿volvería a boxear?

-Por supuesto que sí. Sí.

-¿Se quedó con alguna espina?

-Sí. Me quedé con la espina de no haber enfrentado a César Núñez. Yo era el campeón de España y él estaba viniendo fuerte. Se preveía que iba a ser un gran combate y era el que teníamos previsto hacer después de nuestra defensa, si salía bien, con Luis Crespo. ¿Volvería al boxeo por algo? Igual por eso sí.

Campeón de España. El Piña se alzó con el título nacional de peso medio en el 2016.

Retirada. A finales del 2017 colgaba los guantes tras un accidente con su sparring.

Nuevo reto. Le gustaría enseñar a los niños los valores que él aprendió a través del boxeo.

«Fue muy duro dejar el boxeo. Yo vi como moría este chico y fue lo peor que me pasó»

-¿Sigue viendo boxeo?

-¡Hombre! Siempre que puedo me escapo a ver boxeo. El otro día estuve en Bilbao, fui a Marín, a Gijón... Se siguen acordando de mí por ahí y es simpático porque el boxeo es minoritario.

-Lugo se volcó con usted en su día, no sé si porque aquí hay afición por el boxeo o porque usted la fomentó...

-Eso no lo sé. Tengo que estar súper agradecido porque Lugo me apoyó y era increíble cada vez que peleaba meter eso. Cada vez que peleaba el pabellón municipal reventaba.

-¿Se ha preguntado qué habría pasado si hubiera seguido?

-No lo sabremos. Yo tomé una decisión y en ese momento fue muy duro. Yo vi cómo moría este chico y fue lo peor que me pasó. Estábamos entrenando y me pidió parar porque se encontraba mal, se cae, empieza a convulsionar, a vomitar... Vino una UVI móvil, se lo llevó al hospital y ya allí el médico me dijo que era una operación más o menos sencilla, que me estuviera tranquilo. A los 20 minutos salió con una cara totalmente distinta y me explicó que mientras preparaban el quirófano se puso muy grave y tenían que hacer ya otro tipo de intervención, me dijo que tenía muchas posibilidades de morirse. Fue la peor noche de mi vida, tener que llamar a sus padres, que eran de Almansa y a los que no conocía personalmente... luego resultó que eran encantadores.

-Eso le llevó a tomar una decisión durísima: dejar el deporte que amaba, ¿le cambió mucho por dentro?

-Sí, al principio no quería volver a ponerme un guante en mi vida.Poco a poco he ido entendiendo que esto forma parte del deporte. El proyecto ahora es formar a varios Piñas, lo que realmente me gustaría hacer es trabajar con niños y enseñarles los valores que a mí me enseñó el boxeo.

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