«Los test de intolerancia alimentaria son un engaño»

La nutricionista Ángeles Novo apela a mirar la lista de ingredientes que contienen los productos antes de ingerirlos


LUGO / LA VOZ

Ángeles Novo (Lugo, 1994) es graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Facultad de Ciencias de Lugo y posee el máster en nutrición clínica, que es la rama que más le gusta. Desde septiembre de 2017 consulta en la clínica Pontón de Lugo, ubicada en Lamas de Prado, y esta semana compaginó su función clínica con la de docente. Impartió en la UNED unas charlas que versaron sobre las bases de una alimentación saludable y el etiquetado nutricional.

-¿Cuáles son esos mitos falsos instaurados en nuestra sociedad?

-Lo de las cinco comidas al día, que el desayuno es fundamental, que hay alimentos imprescindibles, que no comer carne es perjudicial... Son todos falsos mitos. Tenemos que comer de forma consciente y en función de la sensación de hambre. Encasillamos siempre un tipo de alimento en un determinado momento del día y eso deberíamos romperlo. Es más importante consumir comida real que producto. Para mí, lo importante es aplicar el plato de Harvard.

-¿En qué consiste ese plato?

-Es el plato del buen comer, muy fácil y cuyo método es visual. En todas las comidas, la mitad del plato tienen que ser las verduras y frutas. Lo ideal es que una vez al día sean crudas para que no se pierdan vitaminas. Tenemos que saber que la ensalada es más que lechuga y tomate. Pueden ser canónigos, rúcula, espinacas, kale, endibia... Después tenemos que añadirle colores, como zanahoria, pepino o pimiento crudo... Este último es uno de los alimentos que más vitamina C posee y es esencial para absorber el hierro. Un cuarto del plato será un hidrato de carbono complejo y frío, ya que tiene efecto prebiótico (boniato, yuca, patata, pasta o arroz integrales...) y otro cuarto del recipiente serán proteínas, que pueden ser vegetales (legumbres, frutos secos, semillas...) o animales (carne, pescado, lácteos o huevos). En ambos tipos de proteínas tenemos que equilibrar su consumo durante la semana.

-¿Por qué los cereales siempre han de ser integrales?

-Antes de nada hay que matizar una cosa. Cuando hablamos de cereales, la mente se nos va a los de la caja de cartón, pero los cereales son pan, pasta, cuscús, arroz, maíz...Siempre tienen que ser integrales porque los refinados, aparte de que el pico glucémico que producen es muy alto porque no tienen fibra, nutricionalmente se podría decir que están vacíos. Por eso, el cereal integral tiene todas las capas, y en la última y en el germen es donde contienen fibra, minerales y vitaminas. Cuando consumes uno refinado, se le quita casi todo lo bueno.

-Y en cuánto a la quinoa, que muchos llaman un superalimento, ¿qué opina?

-Eso de los superalimentos no existe. La quinoa es un pseudo-cereal que tiene parte de hidrato de carbono y proteína. Es un alimento bueno pero no es mejor ni peor que el arroz.

-¿Y sobre las leches vegetales?

-En las leches vegetales, como en el resto de los alimentos, tenemos que mirar la lista de ingredientes. Una buena bebida vegetal solo debería llevar agua y el vegetal, y en todo caso, que esté enriquecida con vitamina D y calcio. También se aconsejan las leches de cabra y oveja porque tienen menos lactosa y se digieren mejor. Hay personas intolerantes a la lactosa que sí admiten estas leches.

-¿Qué opina sobre los suplementos que aconsejan en algunos centros de dietética?

-Donde te intenten vender productos, desconfía. Los complejos vitamínicos, proteicos... son de mala calidad y muchos están repletos de azúcares, de proteínas malas y de vitaminas liposolubles (se acumulan en el tejido graso y pueden ser tóxicas). No deben tomarse a la ligera. Las mejores proteínas están en alimentos como la clara de huevo. En una persona sana, su consumo de proteína saludable oscila entre los 0,8 y 1,2 gramos de proteína por quilo de su peso. Por lo tanto, una persona sana y con una alimentación saludable nunca necesitará suplementación y en caso de que haga falta tiene que pautarla un médico, o bien porque hay una patología, o bien porque hay una situación especial, por ejemplo un embarazo.

-¿Y si se practica deporte?

-Una persona que no compite, que practica deporte por vocación y salud, no necesita suplemento específico. Nada de consumir un extra de proteínas ni de ingerir bebidas tipo isotónicas; lo mejor es recurrir al plato Harvard y la mejor hidratación es el agua.

-¿Qué debemos mirar antes de llevar el producto en la cesta?

-Siempre vamos al valor nutricional y hay que ir a la lista de ingredientes. En el valor nutricional siempre aparece (por ley) el valor nutricional por 100 gramos y luego el fabricante lo suele poner por ración, pero suele ser una porción que el consumidor supera. Las grasas, azúcares, sal... no se diferencia si son añadidas o si son naturalmente presentes, en la tabla aparece todo mezclado.

-¿Y cuándo estamos ante los «sin azúcares añadidos»?

-Normalmente están endulzados con polialcoholes, que son peores. Son esos componentes que terminan en «ol» y tienen efecto escoba en el sistema digestivo porque barren la microbiota intestinal y pueden producir gases, hinchazón... Son hidratos de carbono hidrogenados que no tienen calorías porque el cuerpo no los asimila, pero esto no significa que no tengan efecto metabólico.

-¿Y en cuanto al postre?

-El mejor postre es la fruta, aunque un yogur natural también es saludable. Tenemos que huir de los desnatados, edulcorados y de los productos light.

-¿Y aquellos que no pueden resistirse al dulce o que en un determinado momento necesiten azúcar?

-Se puede hacer repostería saludable. Un postre perfecto sería por ejemplo la mezcla de chocolate con un 85% de cacao, bebida vegetal o leche, avellanas y dátiles; o tortitas de avena con algarroba y cacao.

-¿Qué opina de los test de intolerancia alimentaria?

-Aparte de que son carísimos, el fin es contradictorio y, por tanto, un engaño. Te pinchan en un dedo, te extraen sangre para detectar los anticuerpos existentes y miran las intolerancias en base a las inmunoglobulinas, que son anticuerpos. Al tener una intolerancia no reaccionan las inmunoglobulinas, sino que hay falta de enzimas digestivas y aquí te están mirando las intolerancias en base a las inmunoglobulinas. Hay que pensar que cuando vas al médico para detectar una intolerancia, te hacen analíticas de todo tipo y a veces hasta biopsias.

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