Carlos Peiró: «Los romanos ya se quejaban de los problemas que tenían con los adolescentes»

El psicólogo y mediador familiar, que imparte un seminario en Lugo, explica que los jóvenes tienden a seguir patrones de consumo compulsivos y que los padres deben mitigar esa tendencia


Lugo / La Voz

Carlos Peiró Ripoll, psicólogo y mediador familiar, imparte hoy un seminario gratuito para madres y padres en Lugo sobre Adolescencia: incógnita y sorpresas, en el que hablará del papel de las redes sociales, el uso de las nuevas tecnologías, el manejo del ocio y el tiempo libre y las primeras salidas de los adolescentes. El encuentro, que tendrá lugar en el salón de actos de la Diputación, de 9.30 a 14.00 horas, está organizado por FAPA Lugo (Federación Provincial de Asociaciones de Padres de Alumnos de Lugo), con el patrocinio de Concapa.

-¿En qué centrará su intervención?

-Me centraré en la adolescencia como período evolutivo, con sus características y sus riesgos, y también en las nuevas tecnologías, en cómo influyen los móviles, Internet o juegos del azar, en los adolescentes. Hay un aspecto muy preocupante, y es que se observan actitudes muy consumistas en relación con las nuevas tecnologías, y eso entraña dificultades.

-¿Están los padres «perdidos» a la hora de afrontar la adolescencia de sus hijos?

-La adolescencia siempre ha sido históricamente un período conflictivo. Incluso hay escritos de los romanos quejándose de los problemas que tenían con los jóvenes. Además, es una etapa que cuesta entender. Pero, gracias a los avances de la neurociencia, actualmente podemos conocerla mejor.

-El título de la charla habla de «incógnitas y sorpresas». ¿La adolescencia pilla por sorpresa a los padres?

-[Ríe] A los padres la adolescencia nos pilla casi siempre por sorpresa. De repente, en la convivencia familiar nos llama la atención que nuestro hijo está más crispado, que tiene relaciones nuevas y diferentes... y nos pilla a contrapié. Ahí los padres suelen adoptar dos actitudes: o alarmarse al considerar que su hijo está «sacando los pies del tiesto», o sentirse culpables porque consideran que algo han hecho mal en la educación de sus hijos. Y en la mayoría de los casos no se trata de nada de eso. Hay que comprender que la adolescencia es un proceso de diferenciación muy profunda, un proceso del que el chaval tiene que salir con una identidad propia, deja de ser «el hijo de» y encuentra su propia identidad.

-¿Qué es lo que más preocupa a los padres de adolescentes?

-A los padres siempre les preocupa el futuro de sus hijos, que tengan unos buenos estudios, y eso a veces conlleva un nivel de exigencia muy alto. Sin embargo, creo que se dejan de lado aspectos esenciales en el desarrollo de los chavales. Por ejemplo, el aspecto más emocional o incluso todo lo que tiene que ver con la sexuación, porque es muy importante que los chavales aprendan a aceptar su interioridad, su cuerpo, sus deseos...

-¿Hay alguna forma de «prevenir» los conflictos o de que el paso por la adolescencia sea más tranquilo?

-La adolescencia implica una modificación sustancial de toda la estructura cerebral, tiene una parte de destrucción y otra parte de construcción. Es una modificación muy profunda, así que es una etapa de cambios y conflictos. Pero, dependiendo fundamentalmente de las características del chaval, la adolescencia puede ser más escabrosa o más fluida y llana.

-¿Son un riesgo añadido en la adolescencia las tecnologías?

-Las nuevas tecnologías en sí mismas no tendrían por qué ser negativas, pero abren una brecha más grande entre el mundo adulto y el adolescente, que se ven así en dos mundos diferentes, sin comunicación, y eso es peligroso. El adulto debería tener la posibilidad de supervisarlo.

-¿Qué consejo les daría a los padres?

-En la actualidad vivimos en un modelo social muy consumista y los chavales tienden a seguir patrones de consumo compulsivos, y esa tendencia sí que se puede mitigar desde casa. El chaval saldrá de la adolescencia formando un proyecto de vida, y es verdad que hay muchas opciones para elegir en cuanto a profesiones y estudios, que llevan la consecución de títulos e ingresos, pero no debemos dejar de lado la atención a cuestiones afectivas y emocionales. Hay que poner mejor las dianas.

-¿Es fundamental estar informado?

-Por supuesto. Los padres primero tienen que entender mejor cómo es la adolescencia, cómo es su neuroquímica. Y, a partir de ahí, establecer mejor sus prioridades. Hay que vigilar el ocio de los adolescentes, su acceso a fuentes y cómo obtiene placer en su mundo de ocio. Pero yo les mandaría un mensaje de tranquilidad a los padres: que no tengan miedo, que se acerquen a su hijo adolescente con una actitud abierta y positiva. Duele dejar la etapa infantil, pero están ganando un adulto con muchas posibilidades.

«Es muy importante que los chavales aprendan a aceptar su cuerpo y sus deseos»

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