Así fue el asalto al empresario de Lugo

La víctima se recupera en casa de sus heridas y la Policía Nacional busca a los autores de estos hechos


LUGO / LA VOZ

Miércoles. Ocho menos cinco. Como cada mañana, el ex policía nacional, que fue miembro del GEO, y que actualmente regenta la empresa Gasóleos Ceao, Carlos Tomé, abandonaba su chalé de O Veral para dirigirse a su lugar de trabajo. Dado que el domicilio y el garaje no están comunicados interiormente, cerró la puerta principal de casa por fuera y atravesó el jardín para acceder a la cochera y coger su vehículo. Lo que menos esperaba es que quienes le seguían la pista y conocían sus hábitos se encargarían de entorpecer su rutina de la forma más violenta.

Cuando se disponía a entrar al garaje, justo a la altura de la parte trasera de su BMW X6, el empresario, de 62 años de edad, recibió un golpe en la cabeza por la parte de atrás, siendo acto seguido agarrado por tres personas con el rostro tapado y que portaban guantes. Tras un fuerte forcejeo, los asaltantes lo redujeron en el suelo y emplearon unas bridas para atarlo de pies y manos y una cinta para amordazarlo, dejándolo en posición decúbito prono (boca abajo) y moviéndolo de lugar. Así estuvo aproximadamente media hora, que fue el tiempo en el que los encapuchados aprovecharon para apoderarse de sus objetos de valor y dinero en metálico que la víctima llevaba encima y guardaba en el interior de su coche.

Una vez en el suelo, atado y maniatado, los asaltantes le registraron los bolsillos, apoderándose de las llaves de su BMW, las de su domicilio y de unos 1.000 euros que guardaba en el bolsillo de su pantalón. También le arrancaron del cuello una cadena de oro con un colgante, que después apareció tirado en el garaje.

Tras registrarle el interior del turismo, le sustrajeron un Rolex y unos 20.000 euros que guardaba en la guantera central (la situada entre los dos asientos delanteros). Según explicó, ese dinero procedía de las últimas recaudaciones de sus negocios y entre los billetes se encontraban tres de 500 euros, estando uno roto.

Detonaciones

Según manifestó la víctima, tras llevar unos minutos maniatado y amordazado, empezó a notar que sangraba por la cabeza, al tiempo que escuchó una detonación y percibió en el suelo dos armas: una pistola pequeña, de color negro, y un cuchillo. Pasados unos minutos, cuando ya no escuchó ruidos en el garaje, hizo como pudo para liberarse de las bridas, haciendo uso de una hoz para cortar alguna y salió a la carretera para pedir auxilio. Paró a un vehículo de una empresa de excavaciones y prestó a su conductor el teléfono para que llamara al 091. Después, telefoneó a un familiar para saber si tenía llaves y poder acceder, con la policía, al interior de la vivienda.

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