Los rivales de Lugo para patrimonio mundial

La ciudad tiene que formar parte de la Lista Indicativa de España, en la que ya están aceptadas 30 propuestas


lugo / la voz

La visita de la ministra de Industria, Reyes Maroto, anunciando que el Gobierno apoyaría la candidatura de Lugo a patrimonio mundial fue un excelente titular y una oportunidad para abrir un debate que, como dijo la catedrática de la USC Ana Goy, a Lugo le interesa. Pero esta investigadora lucense también advirtió que el camino para llegar a esa meta para nada será fácil.

Buena prueba de ello son las 30 nominaciones que forman parte en España de lo que se conoce como Lista Indicativa, el primer paso que tiene que dar un país ante la Unesco, una especie de listado del que irá presentando su candidatura cada dos años, ya que España solo puede presentar una al año al ser el tercer país con más monumentos-paisajes patrimonio mundial.

Los estados pueden actualizar esta lista en cualquier momento, aunque las directrices que marca la Unesco recomiendan hacerlo al menos una vez cada diez años. El Consejo de Patrimonio Histórico de España confeccionó el primer listado 1984, y la última gran actualización fue en el 2016, aunque posteriormente fue introduciendo algunos espacios más.

Tres son de Galicia

Por lo tanto, Lugo, de momento, no forma parte de los 30 lugares que integran esta lista, donde se pueden ver candidaturas que llevan desde 1996 en espera, como la de la Ribeira Sacra, que previsiblemente será la aspirante de España en el 2021.

Galicia tiene otras dos opciones en espera: la petición conjunta para convertir Ancares y Somiedo en patrimonio de la humanidad, que data del 2007, y el Illas Cíes-Parque Nacional das Illas Atlánticas, que entró en la lista el pasado año. La última incorporación a esta lista, en octubre, fue el conjunto arqueológico de Itálica, en Sevilla. Por el medio hay espacios y monumentos singulares de España, aunque predominan los que están engarzados con el paisaje natural, algo que desde la Unesco se potencia especialmente en los últimos años.

Por este motivo existen grandes esperanzas de que la Ribeira Sacra pueda conseguir la distinción. Si nos fijamos en la Lista Indicativa, hay varios territorios vinícolas de España que quieren entrar en el club selecto de la Unesco.

En el caso de las ciudades, además de Lugo se prevé que la Junta de Castilla y León, tras el reciente acuerdo de su parlamento, también pida la inclusión de León y Burgos, firmes competidoras con la capital lucense. En el caso de las dos ciudades castellanas, la petición será similar a la de Lugo; se trata de una extensión de una declaración inicial, la de las catedrales en los casos de León y de Burgos y la muralla en el de Lugo.

Aspectos políticos y turnos

Es el citado consejo, donde están representadas las 17 comunidades y el Gobierno, el que decide las altas y bajas de la lista indicativa y, llegado el momento, el monumento o espacio qué presenta a la Unesco. Por ello, que Lugo se convierta en patrimonio mundial no depende de sus posibles encantos, sino que entran en juego aspectos políticos, turnos, equilibrios y, en definitiva, otros competidores en el propio país que también se creen con el derecho a ser patrimonio mundial.

Por lo tanto, es el país el que planifica en qué momento desea presentar cada propuesta de inscripción, que por otra parte debe ser lo más exhaustiva posible. Este documento, que debe cumplir todos los requisitos que pide la Unesco, pasa al Centro del Patrimonio Mundial, que lo transmite a los organismos asesores para su evaluación. Todo este proceso dura al menos un año y medio antes de que la candidatura sea examinada por primera vez por el Comité de Patrimonio Mundial. Icomos se encargará de verificar in situ el bien que se propone y examinar la veracidad del expediente presentado. Para ello, incluso, como sucedió en su momento con la Muralla, se realizarán entrevistas con los agentes implicados y se emitirá un informe que será clave en la decisión final, que tomará el Comité de Patrimonio Mundial en su reunión anual.

Cuatro acuerdos

Este comité puede tomar cuatro acuerdos. El primero es inscribirlo como bien en la lista de patrimonio mundial porque considera que posee un valor excepcional universal. Esta será la clave que deberá demostrar Lugo en su expediente y revisión, que alberga algo único en el mundo. La muralla lo es, pero la propuesta de Lugo es ampliar ese radio de acción a todo el casco histórico.

El comité puede, como segunda opción, no inscribir el bien, con lo que el estado parte no podrá volver a presentar la candidatura, salvo circunstancias excepcionales. Un tercer acuerdo sería la devolución del expediente al país para que aporte alguna información adicional necesaria, que se revisará en la siguiente reunión. Y un cuarto acuerdo es el aplazamiento porque el expediente requiere una revisión sustancial y de fondo. Hay de plazo un año y medio para volver a presentarlo, porque se debe iniciar desde el principio.

Como se puede ver, el camino para que Lugo sea patrimonio mundial es mucho más que un gran titular. Eso sí, que lo diga una ministra tiene más valor.

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