«Que Lugo sea patrimonio mundial será difícil, por eso se necesita unión»

La catedrática lucense de la USC Ana Goy indica que las ventajas serían decisivas para la conservación y el futuro de la ciudad


lugo / la voz

La catedrática de Historia da Arte de la USC, profesora de Humanidades y directora del Centro de Estudos de Historia da Cidade, Ana Goy Diz, será la encargada de dirigir al equipo que realizará el estudio con el que el Concello de Lugo quiere optar, en su momento, a que se considere al casco histórico de la ciudad como patrimonio mundial. Goy señala que se puede conseguir ese fin, pero también aclara que para nada será fácil y necesitará, entre otras cuestiones, «de implicación, unión y años de espera».

-¿Lugo puede ser declarada algún día patrimonio mundial?

-En el 2012, en un congreso de ciudades históricas en Florencia, el arqueólogo Enrique González y yo presentamos nuestra ciudad y el proyecto Muralla Dixital y los investigadores se preguntaban cómo podía ser que Lugo tuviese una muralla patrimonio mundial y su casco histórico no lo fuese. Entonces se propuso ampliar la declaración de la muralla romana y sabemos que será difícil, complicado y supondrá un trabajo de muchos años, pero hay que ir poniendo las bases. Hay que entender que las ventajas para la ciudad son totales, puedes formar parte de un grupo al que Lugo le interesa.

-Para ello van a elaborar un estudio en profundidad.

-Es necesario para tener un marco desde el que partir. El expediente que hay que presentar a la Unesco es muy complejo.

-Vamos, que no será fácil.

-Primero, España es el tercer país del mundo con más bienes declarados. Desde finales del 2018, el Centro del Patrimonio Mundial acaba de limitar los pasos que tiene que tener un bien que quiera ser declarado patrimonio mundial, entre ellos que los países que optan no superen cierta renta per cápita, no tenga numerosas declaraciones o primar aspectos paisajísticos frente a patrimoniales. Quieren una diversificación de la lista. Vamos, que España no cumple ningún requisito actual. En este contexto, se podrá presentar un bien cada dos años y, además, a la propuesta optarán las 17 comunidades autónomas. La Muralla lo consiguió en el 2000. La Torre de Hércules en el 2009. Ribeira Sacra lo intentará en el 2021...

-¿La propuesta será vincular el casco histórico a la muralla?

-Sí, no se trata de tener por un lado la muralla y por otro la ciudad. Será una ampliación a todo el casco histórico, pero no como en Burgos que hace unos años se amplió la protección de su catedral. En Lugo ya está protegido el casco antiguo por el Pepri. La propuesta ante la Unesco de Lugo es reconocer la muralla y el centro histórico.

-¿Tendría cabida la presencia de alguna zona del exterior de la muralla?

-Para eso necesitamos el estudio, pero sí el Parque Rosalía, la ciudad cultural o Ramón Ferreiro forman parte de la evolución de la ciudad. Toda declaración de patrimonio mundial establece una zona de máxima protección, el corazón, y luego una zona de entorno. El estudio establecerá los límites que aportaron sentido a la historia de Lugo.

-¿Cómo se puede convencer a la Unesco de que Lugo sea patrimonio mundial?

-Primero tenemos que poner las bases para hacerlo, por eso es necesario el estudio que vamos a realizar, para luego poner en valor lo que tenemos. Cuando se presenta una candidatura hay que justificar el valor universal único que tienes. La Unesco tiene reconocidos 1.777 bienes y lo que proponga Lugo tiene que ser diferente a todos ellos en al menos un aspecto. Pero primero debemos de realizar el estudio, porque el casco histórico lo necesita para el día a día, debería de ser un instrumento de gestión útil.

-Los lucenses podrían recelar de una nueva declaración por si supondría más restricciones.

-Que Lugo sea patrimonio mundial no implica ningún cambio. Ya está el Pepri, que le otorga la máxima protección. Muchas veces creo que los ciudadanos no son conscientes de la cantidad de normativas que protegen paisajes, pueblos y ciudades.

-Supongo que la propuesta defenderá un modelo de ciudad a lo largo de la historia.

-Pues sí, hay que constatar la conservación de los testimonios singulares que nos ha dejado cada momento histórico en la ciudad, incluidos los más recientes, como las obras de Maquieira, Alfredo Vila o el MIHL, un edificio que ya se ha convertido en referencia internacional por su arquitectura. Creo que tenemos mil cosas y a veces no valoramos. Por ejemplo, vamos a preparar el proyecto para optar a declaración de Capital Española de la Gastronomía y sus conclusiones nos valdrán para la candidatura para la Unesco, porque nos interesa vincularlo con el patrimonio.

-¿Hasta qué punto es importante la implicación de las administraciones y de los ciudadanos?

-Es fundamental. La necesidad de colaboración, de sumar entre todas las administraciones, pero sabiendo que es un proyecto a largo plazo. Se necesitan consensos. Desde el Centro de Estudos trabajamos para buscarlos. También hay que tener en cuenta que haremos la investigación, pero será necesaria la participación ciudadana. Al margen de lo que decida la Unesco, las comunidades locales son las que tienen en sus manos la conservación de su riqueza patrimonial. Si no hay sensibilidad o interés, no será posible su mantenimiento.

«La ciudad no puede perder la autenticidad que aún conserva con el Camino Primitivo»

La catedrática de la USC Ana Goy incide mucho en la necesidad de realizar un estudio amplio sobre la ciudad como base para optar en algún momento a la candidatura de la Unesco, pero también para tener un documento base sobre el que desarrollar iniciativas en el casco histórico.

-¿Por qué se necesita un estudio?

-Hay una fase de investigación y con los resultados y si se dan las circunstancias, se puede concurrir. Pero a Lugo le interesa tener ese estudio porque por ejemplo en dos años será el Xacobeo, y mucha gente vendrá a Lugo y los peregrinos cuando se van de Galicia son embajadores de nuestra tierra. El Camino Primitivo tiene un valor que ha perdido el Francés, que está más explotado y masificado, y es el de la autenticidad. Lugo tiene que apostar por esa línea. Todo lo que se haga para poner de relieve el casco histórico lo va a percibir el peregrino y será el mejor embajador de la ciudad. Está bien posicionarse en Fitur, pero creo que difunden más la ciudad los peregrinos, por ejemplo. Ellos van a hablar del buen trato que reciben, de la hospitalidad, del paisaje, de que se come bien y económico...

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