El cableado impide el derribo de la peligrosa casa okupa de Río Neira

El solar y el inmueble es propiedad del promotor que construyó en O Garañón


lugo / la voz

Según algunos vecinos de la calle río Neira, la casa okupa del número 17 va camino de llegar a la decena de incendios. El último ocurrió el fin de semana. Hay gran preocupación en el inmueble contiguo, el 19, porque nadie puede garantizar que en algún momento las llamas puedan propagarse al edificio, con el grave riesgo que eso supondría.

La casa es propiedad de Ribe, una empresa del promotor Ricardo Iglesias Paredes, que construyó en el solar de O Garañón. En el año 2016 pidió licencia al Concello para su derribo, sin embargo fuentes municipales indicaron ayer que esta había caducado. El empresario confirmó su deseo de tirar el inmueble, de planta baja y dos altas, para construir en el amplio solar en el que había otras edificaciones pero resulta, advirtió, que no puede debido a que los cables que hay en el edificio no son retirados por parte de las empresas a las que corresponden. Recordó que lo había solicitado en varias ocasiones, pero hasta ahora no se produjo esa retirada.

El amplio solar permitirá construir un bloque de viviendas en una zona céntrica y que actualmente no vive su mejor momento y una de las causas es precisamente esta casa por la que van pasando habitualmente personas sin techo que no provocan ningún tipo de problema de convivencia con el vecindario pero que, sin embargo, ocasionan incendios debido a descuidos y, sobre todo, a la gran cantidad de basura que se acumula en el interior.

Los candados que la propiedad coloca en la puerta de entrada fueron forzados en numerosas ocasiones. Incluso hay vecinos que dicen que algunos okupas los compraron nuevos y que tienen las llaves.

El edificio es un grave problema que necesita urgente solución. En algunas ventanas quedan cristales rotos que pueden caer a la calle. A mayores, está el gran temor a las consecuencias de un incendio o incluso al humo que pueda generarse como consecuencia de la gran cantidad e residuos. De hecho, los bomberos tuvieron que entrar el domingo con equipos autónomos.

El propietario del solar y del inmueble asegura que ejecutará el derribo en el mismo momento de que el edificio quede libre de cables porque, asegura, pretende evitar cualquier problema

El Concello pide un informe para saber qué medidas a adoptar en el inmueble

El equipo de gobierno del Concello de Lugo solicitó al servicio de Arquitectura un informe para conocer qué medidas urgentes se deben tomar con el inmueble afectado por los incendios. Algunos vecinos están molestos con lo que consideran pasividad municipal porque, aseguran, mandaron hace un año un escrito pidiendo soluciones que no llegaron. Viven, dicen, con el temor de que, en cualquier momento, tengan que dejar sus casas y sobre todo, con el malestar, de que nadie les preocupe su situación.

El Concello dice que en 2014 ordenó la ejecución de obras de conservación en el inmueble. Dos años después, la propiedad solicitó licencia para el derribo, pero esta caducó sin que se ejecutara. Ahora, la institución municipal tramitará oficialmente la caducidad como paso previo a la imposición de una sanción a la empresa propietaria del solar. Fuentes municipales aclararon que no pueden ordenar que el tapiado de puertas y ventanas.

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