Quin, el perro maltratado con miedo a las caricias

La adoptante del animal narra el estado que presentaba el animal cuando se hizo cargo de él


lugo / la voz

La mujer que adoptó uno de los perros supuestamente maltratados por un vecino de Castroverde, al que le incautaron días pasados siete canes, cuenta en su Facebook la triste historia del ejemplar que rescató en adopción de la Protectora de Lugo. Asegura que le conmovió su «carita de pena» y, después de hacer todos los trámites, tuvo que esperar varios meses «porque era un perro incautado y tenía el juez que dar su visto bueno».

La adoptante bautizó con el nombre de Quin al animal. Cuenta que en casa se dio cuenta de que era «un perro anulado, aterrorizado; se hacía pis por cualquier cosa, por un lápiz que caía al suelo, por un gritito de mi hija, por una caricia que intentaba darle». Relata además que «se rendía, se tiraba al suelo y se entregaba presa del terror, especialmente cuando era un hombre quien se le acercaba».

La mujer que adoptó a Quin dice que se le pusieron «los pelos de punta» cuando en la Protectora le contaron su historia. «Su vida había transcurrido entre maltratos y palizas, si entendemos por maltrato no darle de comer, vivir a la intemperie atado a un árbol con una cuerda al cuello, comiendo palos y piedras (de ahí su pobre dentadura) y palizas», escribe. Apunta también que su cuerpo tiene cicatrices y un quiste en la espalda que le vieron a tiempo.

«Anquilosado, agarrotado por falta de movimiento, lo que le supuso meses de tratamiento. Consultamos a especialistas y le diagnosticaron indefensión aprendida. Esto es un trastorno que consiste básicamente en que te da igual vivir que morir; ya no eres agresivo, no te defiendes porque nunca te ha servido de nada y no huyes de los golpes porque nunca has podido esquivarlos y te sometes a ellos con resignación. Ese era Quin. Averigüé de dónde venía, quién había sido su dueño y qué vida había llevado para poder curarle el alma que venía destrozada porque el cuerpo, con paseos, un buen pienso y un buen veterinario se soluciona; pero su corazón roto, su desconfianza, su miedo no se cura así como así», apunta la adoptante que atribuye lo ocurrido al perro a su anterior dueño. Ahora, poco a poco, el animal se recupera.

En su amplio relato hace referencia a otros ejemplares que supuestamente fueron maltratados. Uno de ellos, destaca, agonizó en la cuneta de una carretera.

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