Identifica a los mujeriegos para no cruzarte con ellos


El varón que busca seducir a cada hembra que se le antoje, siendo incapaz de comprometerse o llegar a mantener una relación duradera, es un mujeriego, además de un narcisista. Coleccionar mujeres como trofeos es jugar con los sentimientos de las demás.

Su finalidad es simple: tener una sensación de triunfo al conseguir su objetivo, pero es efímera. Para él, el amor es como un juego, y el sexo, como un deporte.

Pero esto, en realidad, es un problema serio, presentan desde incapacidades sexuales hasta complejas dificultades sociales de adaptación y valoración del entorno. Si te cruzas con alguien así, mejor cambia de acera porque puede destrozar tu autoestima y tu vida y es complicada su rehabilitación emocional.

Un mujeriego lucha constantemente con: no parecer dependiente emocional o un inmaduro, mostrarse débil o afeminado y que otros hombres lo deseen.

Comportamiento Sexual

Estos señores adictos a que caigan rendidas a sus pies las féminas, en realidad sienten hacia ellas una fuerte ambivalencia. Sexualmente no han evolucionado, les pone lo mismo que cuando descubrieron el sexo, siendo niños o adolescentes. No sabrá cómo meter mano o hacer sexo oral porque para él todo gira en torno a su pene, que es lo más importante.

Se obsesionan con una parte de la anatomía de la mujer, convirtiéndola en un objeto fetiche: su cintura, pechos, trasero... Solo consiguen excitarse centrándose en esa parte, por eso muchos padecen parafilias o trastornos sexuales y son unos insatisfechos sexuales. En el fondo, es un niño asustado de sus propios sentimientos y dominado por fantasías inconscientes.

Emocionalmente te manipula para que acabes cuidándolo como si fueras su mamá; y al ver que te enamoras, buscará a otra porque se sentirá agobiado, volviéndose despreocupado o ausente hacia la relación. Necesita verificar constantemente la capacidad que tiene de excitar a las mujeres. Una vez que se ve capaz de poner cachonda a una, le surgen las dudas acerca de las demás hembras del mundo, perdiendo el interés sobre la pareja que ya tiene.

Responsabilizan a la pareja de que el fallo esta en ella cuando el error esta en él, así se victimiza para justificar que necesita a otra mujer a ver si le da lo que no le dio la anterior.

La mujer: su objeto

Lo que más le motiva es cómo hacer para que una mujer caiga en sus brazos, pero una vez logrado su fin, desaparecerá o perderá el interés emocional y sexual.

Es un narcisista, desea a la mujer solo cuando se siente importante para ella. En el momento que ella descubre sus debilidades o cuando cree que se puede enganchar a esa mujer, es cuando se marcha. Le interesan mujeres inalcanzables para exhibirlas, inicialmente las valora (les dice: «cuándo sabes, qué guapa», etc), pero luego las acaba odiando porque no soporta que puedan destacar más que él. En realidad son unos misóginos.

No sabe valorar ni su deseo, ni lo que le estimula, por lo que está totalmente desconectado mentalmente cuando tiene sexo. Disfruta más con mujeres que no considera tan atractivas y donde él es el macho hermoso, que con mujeres que considera espectaculares porque se siente inferior.

La cara oculta

Tras esa actitud compulsiva de ser un «don Juan», esconden una homosexualidad inconsciente que intentan reprimir a toda costa. 

Buscan a su mamá en todas las mujeres y, como no la encuentran, continúan probando; en cada nueva conquista se prueba como hombre y ahí radica su reto; así se cree más varonil.  

Su venganza hacia las mujeres se justifica estando con muchas, cosa de la que presume. 

No es bueno en la cama, no sabe darle a una mujer lo que necesita y tampoco se interesa por preguntar. 

Padece un trastorno de la conducta donde su propia moralidad le condena, sintiendo tristeza y culpa por el daño que ocasiona, pero jamás lo demostrará y lo tapara con una falsa seguridad.

En el fondo es un insatisfecho y teme envejecer, ¡está lleno de carencias emocionales! La desgarradora soledad le atrapa volviéndolo depresivo, por lo que suelen estar a tratamiento.

Un mujeriego está por todas partes: en las redes sociales es fácil identificarlo, ya que solo admite amistades de mujeres, a las que sigue y adora, es un mentiroso y manipulador.

Ha copiado la personalidad de su padre o abuelo. Ese padre fue un maltratador, violento, o ha sometido a su madre o a él mismo. Vive un sentimiento frustrado de abandono, y así pasa de una mujer a otra, proyectando y repitiendo con ellas su historia personal lleno de heridas de su  infancia, una y otra vez.

No es fácil rehabilitar a un mujeriego porque tiene un gran egocentrismo y narcisismo, no reconocerá jamás su fallo. No es una buena opción como pareja, puesto que ofrece poco.

Pero si alguno quisiera reconvertirse y madurar, lo que tendría que hacer es aprender a respetar a las mujeres, sanar su relación con su madre y padre a nivel emocional, cambiar sus creencias y valores, ser más empático, no tan egoísta, ni machista, pero ¿eso es posible?

https://www.facebook.com/ana.castroliz

https://www.linkedin.com/in/anacastroliz-psicologa/

https://twitter.com/anacastroliz

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
11 votos
Comentarios

Identifica a los mujeriegos para no cruzarte con ellos