El lugués que empezó el año con campanadas, uvas, champán e infarto

Un hombre de 62 años afectado por un problema cardíaco severo, primer ingresado de 2019


lugo / la voz

Pese a un grandísimo susto, entró en el 2019 con buen pie. Un hombre de algo más de sesenta años, que pidió no ser identificado, fue el primer ingreso de este año en el Lucus Augusti. Le dio un infarto poco después de las campanadas, de tomar las uvas y de brindar con champán con sus familiares. Ayer recibió el alta después de que los médicos le practicasen un cateterismo. Fueron momentos de mucho miedo para él y sus familiares, pero finalmente empezó bien el año porque puede contarlo, gracias a que en la cena estaba una enfermera que se dio cuenta de que el problema que presentaba su tío podría estar muy relacionado con el corazón.

«Non só teñen porque ser nova os primeiros de ano. Tamén teñen dereito a ser os pacientes», bromea la esposa del hombre que tuvo el problema de corazón. Incluso algunos amigos, en plan coña, le dijeron en la habitación del centro hospitalario, una vez que ya estaba repuesto, que el Sergas debería también dar algún regalo a los primeros ingresados del año. Y el gran premio que tuvo Francisco (nombre supuesto) fue que los médicos y el personal sanitario consiguieron que pudiera seguir en circulación.

La esposa del afectado recordó ayer, desde la habitación del centro, que la cena de despedida del año se desarrolló con alegría y normalidad. Todos siguieron atentamente las campanadas, tomaron las uvas y brindaron con champán. Pero, a partir de ahí, llegó la preocupación. A Francisco empezó a dolerle de manera intermitente el pecho. Era un dolor fuerte y extraño.

El afectado comenzó a quejarse y a una sobrina enfermera se le encendieron absolutamente todas las alarmas. Aconsejó que, de inmediato, lo trasladaran al HULA. No había tiempo que perder, entre otras razones, porque estaban en una aldea próxima a la capital, pero a unos veinte kilómetros de distancia.

Francisco y su esposa llegaron a urgencias sobre la una menos cuarto de la madrugada del día primero. «Naquel momento non había enfermos pendentes de atender e, de seguido, prestáronos atención. Logo de facerlle probas optaron por ingresalo porque a cousa non pintaba ben», contó la esposa del afectado.

Tanto el enfermo como su esposa no tienen más que palabras de elogios para todo el equipo de sanitarios que les prestó atención, desde el personal de urgencias al de planta. «Agora atópase ben e poderá seguir facendo a súa vida. Iso si, con menos comidas graxas, menos sal e tabaco, nadiña», apuntó la esposa.

Francisco fumaba hasta ahora y mucho. «Dous paquetes diarios! Agora xa sabe que non ten máis remedio que deixalo!», apuntó la mujer.

Uno de los parientes del afectado dijo que algunas personas del departamento de urgencias se habían quedado a cuadros al comprobar que Francisco carecía de historia clínica. En sus 62 años no había ido ni una sola vez al médico del seguro. No lo necesitó, porque nunca estuvo enfermo. «A única que vez que precisou atención foi do dentista porque lle doía un dente. Logo facía as revisións anuais de empresa e nada máis», dijo la esposa. Ahora Francisco se estrena en el Sergas nada menos que con un problema cardíaco severo.

A partir de ahora, los cardiólogos le dijeron que tendría que caminar un mínimo de 50 minutos diarios. Evidentemente, el tabaco ni olerlo. Vida sana y disfrutar por poder contarlo.

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