Una vía necesaria para una población de más de 250.000 habitantes que hoy sufren la N-540


Mucha paciencia tienen que tener los conductores que utilizan la N-540 para circular entre Lugo y Ourense. Son 90 minutos llenos de curvas, cambios de limitaciones de velocidad, zonas de baches, ralentizaciones de la marcha por el tránsito de vehículos agrícolas y entradas y salidas desde numerosas carreteras. Alrededor de 250.000 personas de los municipios por donde discurrirá la A-56 sufren hoy una carretera que según el plan de transporte que presentó la Xunta mueve alrededor de 3.500 viajes en los días laborables. La apertura del corredor entre Sarria y Monforte aumentó la circulación de esta vía para los viajeros entre las dos capitales gallegas. Los empresarios ourensanos quieren la A-56 para estar conectados con el Cantábrico; mientras que los lucenses con el sur de Galicia y el norte de Portugal.

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Una vía necesaria para una población de más de 250.000 habitantes que hoy sufren la N-540