A la caza de «bichos» que reconocen un olor a 100 metros de distancia

Los expertos dicen que las esperas nocturnas han de ser con un solo cazador y con la máxima seguridad

UCLM

lugo / la voz

En breve arrancará la campaña que promueve la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta para el control de los jabalíes urbanos que, en los últimos tiempos, llegaron hasta la mismísima muralla. Una de las técnicas que será aplicada para tratar de capturar a estos «bichos», capaces de detectar un olor a más de cien metros de distancia, según algunos expertos, será la de las esperas nocturnas. Un experto dijo ayer que no se trataba, ni mucho menos, de una cacería multitudinaria sino de una actividad limitada a un cazador y a un agente de Medio Ambiente o del Seprona y a los que han de velar por la máxima seguridad de las personas.

Los ejemplares más veteranos son altamente astutos e inteligentes. Por lo tanto, su caza o control no va a resultar fácil. «Que nadie se crea que por hacer hoy una espera, mañana otra y al día siguiente la tercera, al fin de semana siguiente ya no va a haber jabalíes. Ni mucho menos. No es autorizar hoy un control y listo. Todo tiene su tiempo», apuntó un especialista.

No se sabe, por ahora, cómo piensa organizar esas esperas nocturnas la Xunta, sin embargo algunos especialistas aportaron ayer detalles para saber cómo suele llevarse a cabo esta experiencia que será pionera en Lugo. En ninguna otra ciudad de la comunidad los jabalíes llegaron a destrozar zonas verdes urbanas o mismo a pasearse con relativa tranquilidad por el centro entre los coches.

«Para hacer un control, lo primero que hay que mirar es la seguridad. Es necesario elegir lugares muy seguros que eviten cualquier accidente o percance. Los disparos no podrán ir hacia calles, carreteras o caminos. Las fuerzas del orden han de delimitar convenientemente los lugares. Dos son las premisas básicas: buscar un lugar adecuado al que acudan los animales y que tenga condiciones de seguridad», dijo ayer un experto.

La participación en la actividad, opinan los especialistas, ha de ser muy limitada porque la espera requiere precaución y sigilo. Lo ideal es un tirador, dotado con un rifle equipado con un visor de bajos aumentos y mucha luminosidad y un agente del Seprona o Medio Ambiente. El tirador ha de estar apostado en un lugar previamente establecido, del que no podrá moverse y desde el cual tendrá que disparar al animal en caso de aparición.

«Saben coger muy bien el viento para no encontrarse con quien no les interesa»

Un experto en la conducta de los jabalíes explicó ayer que los ejemplares adultos son los que tienen una mayor experiencia, lo que complica su control o captura. «Tienen bastante habilidad. Son muy buenos en el olfato y en el oído, pero les falla la vista. En la mayor parte de las ocasiones saben coger muy bien el viento para no encontrarse con quien no les interesa», dijo el especialista.

Acostumbrados al humano

En cuanto a la «familiaridad» de los ejemplares más urbanos que parecen no asustarse por nada, los especialistas dicen que se trata de animales que nacieron en la proximidad de zonas urbanas y que, por tanto, están acostumbrados al paso de vehículos e incluso a voces humanas. «Hay vídeos grabados en el centro de Lugo en los que se ve como algunos ejemplares son fáciles de mover y capturar. Se adaptan a gran variedad de hábitats y condiciones, especialmente relacionadas con la existencia del alimento. En el caso de Lugo influye también la existencia de solares sin desbrozar y la existencia de un gran cinturón verde que bordea la ciudad. Los ejemplares más experimentados no están en las zonas urbanas», apuntó un experto.

Los datos estadísticos dicen que desde 2011 habían sido capturados de forma legal casi 90.000 jabalíes en la comunidad gallega y pidieron usar otros métodos de control.

Bellotas, maíz o castañas para atraer a los ejemplares

La espera requiere una autorización por parte de la Xunta y después una minuciosa preparación previa. Aparte de buscar la seguridad los expertos dicen que haya que «ponérselo fácil» a los «porcos bravos». Para ello es posible que haya que llevar bellotas, maíz o castañas al punto que se decida para que se sientan atraídos por el olor a comida. En algunos casos también se utilizan «baños de olor».

Los especialistas destacan que la espera es una acción especial y específica, en este caso un control por una emergencia, que es la proliferación de jabalíes en zonas urbanas, con los riesgos que ello supone. Un accidente de tráfico con un fallecido o heridos, supondría un problema muy severo.

Además hay otros inconvenientes. Los ejemplares pueden ser portadores de enfermedades y también de parásitos que pueden ser transmitidos a las personas. Tuberculosis, salmonelosis y peste porcina son algunas de las patologías que pueden transmitir. Los expertos dicen que, bajo ningún concepto la población debe alimentar a los ejemplares que se acercan a las ciudades y mucho menos permitir que se acerquen.

«Cualquier programa de control -dijo ayer un especialista- requiere una actuación conjunta entre administraciones y entidades, bien organizada. No es hacer una cacería o montería y poner a varios hombres juntos con chalecos, armas y perros. Es necesaria una actuación bien planificada y pensada».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

A la caza de «bichos» que reconocen un olor a 100 metros de distancia