Un equipo de cine


Los primeros cambios en la estructura de la plantilla han llegado, los resultados no están siendo buenos, pero hay que ser prudentes y tener la cabeza fría. Antes de tomar una decisión hay que reflexionar sobre los pros y las contras.

Hace un tiempo asistí a una conferencia del columnista de La Voz de Galicia Miguel Anxo Murado, quien en su alocución citó una conocida película en la que él trabajó cuando fue rodada en Lugo, La vieja música. Como es sabido, la cinta no logró grandes aplausos y al parecer eso sucedió en parte por los sucesivos vaivenes que tuvieron lugar durante el rodaje. Cada día, antes de empezar la grabación (confesaba Murado) había algún cambio y lógicamente el resultado final no fue el esperado. Inicialmente, el filme pretendía reflejar el impacto del baloncesto y del Breo en una pequeña ciudad como Lugo, pero al final la cámara pasó a centrarse en la figura del entrenador, interpretada por el actor Federico Luppi, quien acaparó excesivo protagonismo y aquel objetivo inicial se fue diluyendo. Esos cambios acelerados y sobre la marcha explicarían, según el conferenciante, que el filme no obtuviese el éxito esperado ni el reconocimiento de la crítica.

Hace poco, mi amigo Paco Reija asistió a un curso de verano que se celebró en Santander sobre el cine de Mario Camus. Reija tuvo la suerte de charlar con el director y también me contó que este había tardado años en volver a Lugo tras la filmación de la citada película. Cuando regresó, decidió dar un paseo por el centro y al pasar por el entorno del Seminario, sus ojos apuntaron como flechas el inmueble acristalado que hace esquina con la calle Aguirre. Camus dijo después que había notado cambios urbanísticos significativos y que en uno de los lugares del rodaje «habían puesto un edificio de dudoso gusto». De todos modos, si La vieja música es recordada hoy en día es gracias al Breo, que será siempre un equipo de cine.

Ahora bien, y retomo la idea inicial, hay que tener presente que no es bueno modificar los planes continuamente ni improvisar. Los cambios de guion por parte de la cúpula directiva han de ser meditados. Nadie quiere que la temporada sea un drama, resistir en ACB es un bien supremo, la afición espera un final feliz aunque el argumento no sea de gran calidad, como el de esas películas de sobremesa que todos hemos visto alguna vez dormitando en el sofá.

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