Intentan anular las escuchas a los cinco acusados por un alijo de media tonelada de cocaína

La droga fue encontrada en un contenedor de pescado en Marín en 2010


lugo / la voz

Los abogados de los cinco acusados por la descarga en Marín, en septiembre de 2010, de media tonelada de cocaína, dentro de un contenedor que contenía escualo y pota (calamar) congelados intentaron ayer, en el juicio en la Audiencia Provincial de Lugo, anular el auto por el que fueron efectuadas las escuchas telefónicas. Para cuatro de los procesados se piden 12 años de cárcel y para otro, 13, así como multas de más de 71 millones.

Los letrados basan la solicitud de anulación de las escuchas en que, a su juicio, carecen de soporte jurídico, en tanto que fueron autorizadas mediante un oficio policial de nueve folios en los que apenas se concreta nada. Alegan que hubo una total falta de control. Esta cuestión se resolverá en la sentencia.

También intentaron los abogados la nulidad del registro de los contenedores. Alegaron que la policía no disponía de la correspondiente orden para abrir estos recipientes; la orden llegó a posteriori. En este caso, el tribunal consideró que no hay razón para la nulidad.

Dos de los acusados son tío y sobrino. El sobrino, según declaró, utilizaba el nombre de la empresa del tío para efectuar los encargos de contenedores de pescado congelado. Explicó que él y su hermano tenían desde 1998 una empresa dedicada a la compra venta de pescado y cefalópodo congelado; importaban desde el año 2000. El hermano del ahora acusado murió en un accidente de moto. El fallecido dejó deudas con varios proveedores; como la empresa estaba a nombre de los dos, tenía problemas para poder comprar partidas de pescado, pese a que creó una nueva firma comercial. Por eso pidió a su tío que le dejase efectuar los encargos a nombre de su empresa. Dijo que de 2006 a 2008 pasó una depresión y que entre 2008 y 2010 empezó a trabajar vendiendo pescado con el camión por las casas.

Con respecto al contenedor en el que apareció la droga, procedente de Guayaquil (Ecuador), aseguró que contenía escualo y calamar, mientras que él esperaba escualo y mero. El transitario del puerto le informó de que había problemas con la documentación sanitaria, porque estaba firmada por alguien no autorizado. Habló con la empresa suministradora, y le enviaron otra documentación, pero tampoco esta vez valía la firma. Por tanto, firmó, o selló, la renuncia a dicho envío. Manifestó que, en consecuencia, «esos contenedores a mi mano no llegaron».

En sus declaraciones, los acusados, al menos en apariencia, dieron explicaciones a las cuestiones que les fueron planteadas en relación con las escuchas telefónicas. De sus respectivas estancias en Madrid, uno de ellos reconoció que fue para viajar a Colombia, donde residía una antigua novia. El billete de avión lo pagó el hermano de la novia. Aseguró que se escapó para España, antes de la fecha prevista, cuando le indicaron que tendría que traer una maleta.

Otro de los detenidos, explicó que hizo obras y tenía otras proyectadas en una nave de la empresa que importaba el pescado. Como el empresario ni recibía la subvención que esperaba para las obras, ni conseguía vender el pescado, lo llamaba con frecuencia para ver si disponía del dinero necesario. Ese acusado explicó que tuvo que cambiar de abogado porque el otro «non me valía de nada».

Los distintos motivos de unos viajes a Madrid vigilados por los policías

Uno de los acusados reconoció que viajó a Madrid en agosto de 2010 para negociar una operación de droga, pero afirmó que no tenía nada que ver con el caso que ayer se juzgaba en la Audiencia Provincial. «No tiene relación ninguna con esto», afirmó. Otros de los acusados admitieron haber viajado a Madrid en julio de 2010. Uno de ellos, el que encargó el contenedor de pescado, dijo que fue a la capital de España «de fiesta», en un momento difícil para él porque estaba separándose. Viajó con otro de los acusados (el que tenía el encargo de efectuar las obras en la nave de la empresa que se encargaba de la importancia de los contenedores) y con otro más. En O Corgo se encontraron con el procesado que afirma que la operación de droga que negoció en Madrid no tiene nada que ver con los hechos que ayer se juzgaban en la Audiencia, que en esta fecha no se desplazó a la capital; parece que hablaron de vender pescado en Asturias. Los hombres que ayer se sentaron en el banquillo ingresaron en prisión provisional el 18 de octubre de 2010, y fueron quedando en libertad. Alguno de ellos está en prisión por otro caso.

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