«Es verdad, apreté un hierro, pero no me considero culpable», relató O Garabelo


Cuando apretó el gatillo, Marcelino Ares Rielo tenía 48 años. Veinte años más tarde, en la primavera de 2003, aprovechando un permiso, concedido por estar en tercer grado penitenciario, regresó a Lugo. Lo hizo para presentar un libro que escribió en la cárcel sobre su vida y, por su puesto, por lo ocurrido en Gomesende.

«Siempre consideré la cárcel como algo injusto para mí. Me ha vendido mi familia y también el abogado que era un amigo, pero que demostró no ser tal porque me vendió como si fuera una cobaya de laboratorio. ¡Ni tan siquiera recurrió la sentencia!», relató. En el libro contó situaciones muy duras y sorprendentes para el vecindario del lugar.

«Moralmente no me considero culpable de nada. Es verdad, apreté un hierro en unas circunstancias psíquicas o presionado. Me condenaron por ello, pero no hay derecho. Fue un juicio injusto. Yo soy una persona antiguerra. Me gusta la paz», dijo. O Garabelo falleció en Madrid en septiembre de 2008.

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«Es verdad, apreté un hierro, pero no me considero culpable», relató O Garabelo