Restos de poda con un toque muy chic

El local de la empresa Guirnalda eventos acogió ayer un taller sobre nidos y coronas


LUGO / LA VOZ

Con jazz de fondo para relajarse, en un acogedor espacio para lograr un mayor confort, con el mandil de trabajo y bajo las pautas de las profesionales Idoia Cuesta y Lines Astorgano, las alumnas del primer taller que acogió el local de la empresa Guirnalda, en la capital lucense, diseñaban un exclusivo adorno que lucirán sus hogares estas Navidades. «Lines y yo nos conocemos desde hace muchos años porque coincidimos en cursos y decidimos unir su espacio y trabajo con el mío. Aprovechamos la llegada de la época navideña y pusimos en marcha este taller de cestería. Enseñamos una técnica conocida como caos o nido, inspirada en el modo en que los pájaros tejen su propio refugio en la naturaleza», explicaba ayer la artesana Idoia Cuesta, mientras visualizaba los trabajos de las asistentas al curso.

Restos naturales

Sin reglas para su elaboración, dejándose llevar por su intuición y entrelazando las diferentes fibras naturales que habían recogido durante un paseo por los campos de la zona, las alumnas, procedentes de varias ciudades gallegas, configuraban su personal nido o corona. «Me encanta la estación en la que nos encontramos y la mezcla de colores marrones, rojizos y amarillos. Es por ello que decidí elaborar un nido 100% otoñal y sin nada de verdes», manifestaba una alumna de Betanzos mientras revisaba su trabajo. «Opté por un estilo informal donde tuvieran cabida las enredaderas. En Navidad lo llenaré de elementos decorativos propios, pero al pasar las fiestas lo utilizaré de macetero», relataba una artesana llegada desde Cangas de O Morrazo.

Fijarse en la naturaleza y recolectar hiedras, restos de poda, varas de mimbre... tejerlas y crear una pieza es todo un proceso que finaliza con un elemento único. « Para muchos expertos en la materia, como Bignia Kuoni, la cestería fue un invento femenino dentro las sociedades de cazadores-recolectores, ya que estas sociedades nómadas viajaban con pocas posesiones, adaptándose a la vegetación que los rodeaba, creando recipientes para su uso inmediato. Es posible que las mujeres, inspiradas por los nidos de los pájaros, empezaran a entrecruzar varas o pastos para confeccionar los recipientes que necesitaban para la recolección de frutos», recuerda Idoia Cuesta.

Por la mañana, el taller se centró en la elaboración de nidos y por la tarde en la fabricación de coronas. Ambos tuvieron una duración de cuatro horas y si en el taller de la mañana participaron ocho personas, en el de la tarde, nueve. «La técnica impartida por la tarde es más específica para Navidad. Son coronas que la mayoría de la ciudadanía coloca en sus puertas o ventanas por navidad. Su inspiración es nórdica, pero ahora está triunfando en toda Europa», explica Idoia Cuesta, que añade que el objetivo es crear la propia decoración navideña sin comprarla. «Ahorrar y conseguir un diseño propio», subraya esta popular artesana.

La fecha de inscripción a estos talleres se abrió el 29 de octubre y en una semana se agotaron las plazas. Además de un intercambio en grupo, el curso se caracterizó por la relajación y el enfrentamiento de los participantes a un proyecto muy chic.

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