José da Riva Varela, el labrador de Penarrubia que llegó a ser arqueólogo

Suso Varela Pérez
suso varela LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

Rescatan del anonimato la vida del autodidacta que recuperó y protegió yacimientos arqueológicos lucenses

22 nov 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Este miércoles, en el MIHL, se vivió un acto de justicia, el reconocimiento a una de esas personas anónimas que gracias a sus inquietudes personales y culturales se recuperaron piezas arqueológicas de valor y sus obras y reflexiones son un ejemplo de que desde la humildad también se pueden aportar conocimientos. Se inauguró la exposición José da Riva: Un labrego por orbiga con grandes inquedanzas, una muestra ideada por la hija del homenajeado, María Ángeles, y comisariada por los dos máximos expertos del pasado de Lugo: Adolfo de Abel Vilela y Felipe Arias. Los tres hicieron ayer una visita guiada por la vida y la obra «dun estudoso e protector do patrimonio arqueolóxico no rural».

Quién fue este gran desconocido, José da Riva Varela. Nacido en Penarrubia, en la parroquia de Orbazai (Lugo), el 2 de junio de 1916, como muchos jóvenes de su generación a inicios de la Guerra Civil fue movilizado, y como a los supervivientes de la contienda, aquel horror les marcaría su vida. Al terminar, regresó a su Penarrubia natal para hacerse labrador por obligación debido a las dificultades de la posguerra, que le impidieron estudiar, a pesar de que era una persona con inquietudes culturales y científicas.

Pero que su vida en el campo no le permitiese estudiar no significa que desde su condición de autodidacta pudiese entrar acceder a conocimientos que luego pudo plasmar en varios escritos: «Todo esto quedará como muestras. Para enseñar a los que tengan aficiones parecidas a las mías. Y conocer lo que son las cosas de esta vida», dejó escrito.