Fallece Mirian Vázquez tras su larga lucha contra el cáncer

El velatorio es en el tanatorio de la funeraria Fernández de As Gándaras y el funeral será el martes a las 17.00 horas en la iglesia de Albeiros

Miriam Vázquez en 2017: «Se habla del cáncer, pero no se sabe en realidad cómo es la enfermedad» La joven lucense contaba casi a diario en las redes sociales cómo era el día a día de su enfermedad, siempre con una actitud muy positiva

Mirian Vázquez nos ha dejado. Se ha ido la persona que ha mirado de frente al cáncer desde que, con 14 años, le diagnosticaron un sarcoma de Edwin. Con 25 años se apagó la sonrisa y la alegría con la que ha llevado durante una década sus múltiples recaídas, difíciles de contar, y las numerosísimas visitas al quirófano que hicieron que se identificara plenamente con míster Potato. 

Conocí a Mirian en el vestíbulo del HULA, en un acto de Somos Unidos por el Cáncer, la gran familia que ha conseguido poner en marcha muchas iniciativas para ayudar a pacientes y familias, entre ellas el piso de la avenida de A Coruña. Ella me habló de su enfermedad con la misma naturalidad con la que la vivió y que trató de transmitir a las personas más próximas, e incluso a las desconocidas, y con el mismo desparpajo reivindicativo con el que se afeitó el pelo en el escaparate de un comercio de Lugo, antes de someterse a uno de sus incontables ciclos de quimioterapia. Su vida fue como una carrera de obstáculos, que fue superando con esa alegría y buen humor que era capaz de comunicar y que plasmaba puntualmente en su blog «Queda mucha vida».

Paradigma del positivismo, Mirian Vázquez Pérez llevaba nueve años luchando contra el cáncer que le diagnosticaron en una pierna cuando tenía 14 años. Desde entonces convivía con otros tumores entre distintas recaídas. Pero nunca perdió el humor ni se dio por vencida. «Tengo que convivir con mi sexto tumor, quiera o no», reconocía hace unos meses a La Voz. Y lo hizo como un ejemplo de dignidad. Mirando a la enfermedad a la cara.

Mirian se ha ido. Para sus padres, José Manuel y Marián, que la acompañaron durante todos estos años en su enfermedad, superando otros muchos momentos críticos que generaron la esperanza de que su cáncer se iba a convertir en una enfermedad crónica, es una pérdida irreparable. La van a echar mucho de menos y van a añorar sus risas, su vitalidad, su optimismo y su buen humor. Mirian deja como legado una joven asociación, reconocida y querida socialmente, y que sus padres crearon para poder ayudar a otras familias que se encontraban en sus mismas circunstancias. Ella misma colaboró activamente con esta iniciativa, que nos permitirá recordar que Mirian se ha ido, pero su espíritu perdura con esa amplia sonrisa que es el símbolo de Somos Unidos.

Allí publicaba por última vez el pasado 9 de octubre y reconocía que «tras una consulta para conocer resultados de mis últimas pruebas, estoy informada de mi nueva situación y, a decir verdad, no, no es lo que quería escuchar». En esta ventana al mundo en la que siempre compartió con sus lectores una forma muy peculiar de afrontar la enfermedad anunciaba que sus tumores «empiezan a activarse y a avanzar, se ha visto alguno nuevo». Aseguraba además que su tumor primario manifestaba «índices de no ser precisamente un Sarcoma de Ewing, mi primer diagnóstico, por lo que se está estudiando la posibilidad de que tras varias mutaciones haya podido mutar a otro tipo de tumor».

Sus últimas palabras en el blog fueron para dejar un mensaje tremendamente vitalista. «Puedo seguir pensando en lo que va a pasar en unos días sin obtener respuesta más allá del paso del tiempo y sumar angustia, o, seguir disfrutando de la Vida como he hecho hasta ahora, así que como sí que puedo hacer algo, FELIZ VIDA, sólo hay una y la mía quiero disfrutarla bailando». «Gracias por ser mis compañeros de experiencia».

Miriam Vázquez afronta su sexto tumor: «La vida es maravillosa»

Dolores Cela
Miriam Vázquez Pérez se rapa la cabeza en el escaparate de una tienda Esta joven lucense de 23 años está siendo tratada de su quinto tumor

La joven lucense se rapó la cabeza en el escaparate de una tienda para desmitificar la caída del pelo por la quimioterapia

Para Miriam Vázquez Pérez, una lucense de 23 años, que afronta la quinta recaída de un sarcoma de Ewing, que le diagnosticaron a los 14 años en una pierna, perder el pelo no es ninguna tragedia. «La vida es maravillosa. El pelo se cae, pero dentro de unos meses vuelve a nacer, lo importante son otras cosas», confesó después de que la raparan sus amigas en un escaparate de la calle San Marcos, una de las más céntricas de Lugo. La puesta en escena, con la que pretendía desmitificar este momento, que para la mayor parte de los afectados, sobre todo mujeres, supone un mal trago, fue quince días después de que iniciara su sexto tratamiento con quimioterapia y de que empezaran a soltársele mechones de pelo.

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