La calle Cidade de Viveiro y su entorno, el reino de la pintada

A pocos metros de la Muralla y al pie del Camiño Primitivo los grafitis, la maleza y edificios en mal estado deslucen la ciudad


lugo / la voz

El paisaje urbano desde la puerta trasera del parque Rosalía de Castro, la más noble zona verde de la capital, no tiene nada que ver con el de la principal. Nada tienen que ver Cidade de Vivero y su entorno con García Portela y Rodríguez Mourelo. Entre el acceso al Rosalía y la Muralla, a la altura de la Porta de Santiago, se extiende un paisaje de bajos abandonados, pintadas abundantísimas, maleza que cuelga sobre la acera y algún edificio con pinta de haber sufrido okupaciones sucesivas.

La calle Cidade de Viveiro desemboca en la confluencia de las calles Santiago y Ronda da Muralla. Ofrece una amplia variedad de pintadas, de modo muy especial en la travesía peatonal, la escalinata que enlaza con la calle Santiago. Sobre el fondo amarillo en que está pintada la parte baja de la fachada lateral del edificio, hay todo tipo de firmas y garabatos hechos al aerosol. También hay pintadas en el corredor interior entre los edificios.

En esta misma calle hay viejos edificios muy deteriorados; casas con cierta historia que recuerdan días mejores. Es el caso de la que albergó el Café Bar Sabadelle, que fue en sus buenos momentos toda una referencia en esta parte de la ciudad. Y en este mismo edificio estuvo también la administración de la línea de buses Lugo-Palas de Rei-Monterroso. En el primer caso, el rótulo, pintado sobre la fachada, aún se conserva bien visible; en el segundo, pronto dejará de apreciarse. Un poco más cerca del parque de Rosalía, otro viejo establecimiento cerrado ya hace mucho tiempo, el Bazar Villar Droguería, tiene los cristales de lo que fue su escaparate cubiertos de pintadas. Al otro lado de la calle, en la travesía peatonal, el panorama, como ya se dijo, es abundante también en pintadas.

En Cidade de Viveiro está uno de tantos solares como hay en Lugo en los que la maleza desborda el cierre, y se extiende sobre la acera hasta crear una especie de tejadillo. Unida la maleza a la deteriorada red que cubre lo que queda de la fachada del edificio, crea un desagradable paisaje de abandono, que se completa con el aspecto del bajo del edificio siguiente. En el tramo en el que la maleza invade la calle, un viejo poste de madera ocupa parte de la acera, quizá desde antes de que Barras Eléctricas trasladase a esta calle su sede (ahora en el polígono de As Gándaras), desde el singular edificio de La Eléctrica que ocupó en la plaza de Ferrol. Puede que no sea así, pero no deben de andar muy equivocados los vecinos que así lo aseguran con ironía.

 Díaz Pardo

La calle Cedrón del Valle está ahora, por mérito de la ley de memoria histórica, dedicada a Isaac Díaz Pardo. Uno de sus edificios, casi en la confluencia con Cidade de Viveiro, tiene aspecto de haber soportado, o soportar, sucesivas okupaciones. En su estado actual desluce una vía que, en su conjunto, está muy necesitada de intervención pública y privada. En la pared del edificio que hace esquina, apenas queda sitio ya para más pintada. De ellas hay abundancia en Villa de Sarria, la rúa que, mediante escaleras, enlaza Díaz Pardo con Cidade de Viveiro.

 

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