La humedad dejó clavada a la voladora del ferial y colgados a sus 24 ocupantes

El sistema de seguridad bloquea la atracción al detectar cualquier problema, según el empresario


lugo / la voz

Pagaron para que el viaje durase tres o cuatro minutos y, al final, estuvieron sobre quince colgados a unos cuarenta de metros de altura. Los efectos de la humedad en el «cerebro» informático que mueve el aparato pudieron ser la causa de que los 24 pasajeros, del último viaje del San Froilán de este año de The Limit, la atracción voladora más grande del ferial, quedasen en el aire en espera de que alguien los bajase. Eso ocurrió un alrededor de un cuarto de hora después.

San Froilán no quiso estar este año de parte de Vicente Araque, el propietario de la atracción que ayer comenzó a ser desmontada por segunda vez, en esta ocasión para emprender viaje a la otra punta de España, a la feria de Girona. El empresario explicó ayer que fallos como el registrado el domingo no significan que la voladora sea insegura. «Todo lo contrario. El ordenador central detecta cualquier incidencia y para automáticamente el funcionamiento. Eso fue lo que pasó justamente el domingo y otras veces con anterioridad», expresó.

Para cuando los pasajeros se quedan colgados existe un protocolo que ponen en marcha en la atracción. Si el problema puede ser corregido de inmediato lo hacen y, en caso de que no sea posible o se demore algún tiempo, activan el motor de emergencia, que no funciona con corriente sino con combustible y van bajando lentamente el artilugio con todos sus ocupantes. «Eso fue justamente lo que hicimos el domingo», dijo Vicente Araque. Ninguno de los pasajeros, recordó, mostró preocupación o queja por lo sucedido.

Araque cree que fue la humedad la que hizo bloquear la CPU que controla la atracción y esta se paró instantáneamente cuando estaba casi en lo más alto del recorrido.

«El sistema electrónico de funcionamiento es de tal precisión que cuando lee algo raro se queda parado automáticamente. Eso garantiza en todo momento la seguridad de los ocupantes. En ese momento, por mucho que se intente desde el centro de control, es imposible poner en funcionamiento la atracción. El sistema lee los peligros o los posibles fallos, aunque no sabe cuáles pueden ser. Es tan segura que ante el mínimo defecto, insisto, el sistema rápidamente se protege», expresó el dueño.

Aire caliente

El problema que se planteó el domingo, según el empresario, fue la humedad que dejó fuera de juego la CPU como consecuencia de las lluvias torrenciales del sábado por la noche y la madrugada del domingo. De hecho, una vez que bajaron a los ocupantes que quedaron colgados y llevaron a cabo diversas revisiones, procedieron a aplicar aire caliente a la máquina y, pasado el tiempo, el sistema ya no detectó fallos».

«Después de esto hicimos, al igual que el fin de semana anterior, multitud de pruebas en vacío y todo funcionó», expresó Vicente Araque. Sin embargo, ya no quedaba tiempo para volver a abrirla al público; prefirió dar por cerrar y prepararse para el largo trayecto que empieza hoy.

Araque, un empresario valenciano que lleva muchos años dedicado a las atracciones, advierte que el sector no es tan lucrativo como puede pensar el público cuando ve a los artilugios funcionar sin parar. Los responsables de las atracciones, dijo, se enfrentan a problemas como estos que pueden echar por tierra las ganancias de una feria. Pese a todo, el dueño de The Limit dijo: «El año que viene volveremos a Lugo».

«El sistema es de tal precisión que cuando lee algo raro se para inmediatamente»

El cerebro informático de la atracción tuvo que ser secado con aire caliente

A Policía Local identificou a un dos organizadores dunha actividade autorizada

A Rede Asociativa de Lugo, da cal forman parte máis dunha ducia de agrupacións, presentou un escrito diante da Concellería de Cultura para dar conta de que un dos organizadores do VIII San Froilán Asociativo, celebrado na praza de Santo Domingo o pasado día 6, foi identificado pola Policía Local.

«Tiñamos permiso para instalar os postos do evento na praza e alternativamente, en caso de choiva, no mercado municipal [...]. Cando nos dispuñamos a montar os postos apareceron dous axentes da Policía Local que nos pediron o permiso. Explicarmos que tiñamos autorización da Concellaría de Cultura porque se trataba dunha actividade publicada no programa das festas editado polo Concello de Lugo que mostramos. A pesar diso, os policías pediron a identificación a un dos organizadores sen entender pola nosa parte cal pode ser o motivo, nin se hai intención de imporlle unha multa ao identificado», apunta o escrito.

Os asinantes piden que Cultura poña en coñecemento da Policía Local o feito «para evitar malos entendidos». Reclaman, asemade, que en próximas ocasións haxa «unha mellor comunicación do Concello de Lugo coa Policía Local para que coñezan a programación das festas de San Froilán».

El Concello dice que reclama certificados a las atracciones

Cualquier problema serio en una atracción puede suponer que el Concello de Lugo tenga algún tipo de responsabilidad de tipo subsidiario en caso de posibles reclamaciones. Fuentes municipales indicaron ayer que es imposible evitar que se produzca algún tipo de fallo, sin embargo apuntaron que el comisario del ferial y las personas que trabajan con él cumplen con todos los protocolos establecidos.

Desde la institución municipal señalaron que los empresarios, antes de montar sus atracciones, tienen que mostrar un certificado oficial que acredite que cumplen todos los requisitos técnicos legalmente exigidos. Ese certificado ha de tener validez para todo el año. Además, antes de empezar a funcionar deben presentar otro documento técnico específico emitido por un ingeniero técnico industrial que acredite que el montaje está en condiciones de absoluta seguridad.

En Barakaldo, los ocupantes quedaron 4 horas suspendidos

Una atracción similar a la de Lugo falló en las ferias de Barakaldo del año 2015. En este caso la avería fue severa y los usuarios estuvieron en el aire durante unas cuatro horas, según recogen las distintas informaciones, hasta que los bomberos acudieron al lugar y los rescataron a través de una gigantesca escalera.

El Ayuntamiento de dicha población vasca decidió precintar cautelarmente la atracción y muchos feriantes mostraron su malestar por la trascendencia del hecho porque, dijeron, no se había tratado de un accidente sino de una avería que llegó a bloquear el sistema de descenso de emergencia. Al parecer, falló una válvula que fue preciso reponer con nuevo cableado.

La atracción había pasado todas las inspecciones de los técnicos del organismo municipal, que fue quien finalmente le otorgó el permiso para poder funcionar en el ferial.

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