De Lugonovo a Podemos: la indefinición de la «nueva» política


«Debía de servir para hacer la revolución, pero no creo que sirviera para nada más», escribió Pla sobre el comunista André Marty. Pues, sí, quizá sí para hacer la revolución, porque alguna capacidad hay que atribuir a alguna gente, pero no mucho más cabe esperar de algunos de los más ruidosos e inquietos integrantes de las mareas en Lugo. Huidos del invento, o a punto de hacerlo, algunos de los propietarios de las mejores cabezas que las crearon, queda un tutti frutti ideológico cuyo resultado es evidente: basta ver la deriva de Lugonovo o el inmarcesible éxito local de Podemos.

En toda organización política se generan tensiones internas que, en sus primeros años de vida, pueden ser la consecuencia inevitable del crecimiento y consolidación, o, por el contrario, el anuncio del caos en el que se instalará mientras exista. Lo de las mareas, durante algún tiempo pudo parecer que obedecía al proceso de consolidación como organización; a estas alturas, está claro a qué se debe. Recuerda el cronista que uno de los primeros líderes que tuvo en Lugo Podemos, apremiado a aclarar en qué parte del espectro político se situaba, tras algunos segundos de reflexión, vividos en apariencia con cierta angustia, afirmó: «Yo soy de centro». O sea, que después de tantas vueltas y ruido, volvíamos a la UCD y su caos, pero sin Suárez y colorados.

Mientras se gestaba Lugonovo, en una de las presentaciones de lo que fue su precedente inmediato, quienes hacían de portavoces estaban empeñados en huir de la dicotomía izquierda-derecha, acogidos a la (in) definición «ni de izquierdas ni de derechas». El cronista, cuando tocó preguntar, pidió aclaración al respecto, pues, les recordó, eso mismo decía José Antonio Primo de Rivera acerca de la Falange. Lo que vino como respuesta fue una suma de vaguedades que nada aclaraban. Y así hasta el día de la fecha. Pretender que Izquierda Unida, con recio corazón de PCE, pueda enredarse con Lugonovo es como confiar en que casen el agua y el aceite; esperar que Podemos, en su versión lucense, se entienda con alguna perspectiva de futuro con Izquierda Unida, exige fe de carbonero. Y sin embargo todo puede ocurrir, todo es posible en la carrera hacia las elecciones de 2019. Pla vio claro lo de Marty; en Lugo, son muchos los que tienen claro cuánto vale la nueva política.

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