A Residencia: la política como «olla de grillos del vituperio mutuo»

lA voz

Cortos de lecturas y escasos de chispa, andan los políticos provinciales y autonómicos del PSOE y del PP metidos en un tedioso rifirrafe, hecho de medias verdades y mala fe política, a cuenta de los planes para el barrio de A Residencia, tan necesitado de servicios. Van echándose la culpa los unos a los otros de que no prospere su ejecución. En el rifirrafe, tan inútil como revelador de la calidad de sus protagonistas, queda en evidencia cuánto ingenio se ha perdido en la diaria pugna entre rivales en el baile de las siglas partidistas. Queda de manifiesto el irresistible atractivo que, sobre la parvularia grey política, ejerce la estrategia de repetir una y otra vez las mismas consignas hasta que la mentira parece verdad (Goebbels dixit). Ante la inevitable prolongación del pimpampum, cabe pedir a los protagonistas de la polémica que acudan a la historia de sus respectivos partidos en busca de inspiración y adoben con ingenio la bola que quieren hacer tragar a los administrados.

El socialista Alfonso Guerra, hombre de lengua afilada y calificativos acerados, llamó «mamut prehistórico», en 1983, en Vitoria, durante una campaña electoral, a Carlos Robles Piquer, que le respondió mediante carta abierta. En ella, además de reconocer su inferior capacidad para «el dicterio, el vejamen y la injuria», avisaba a Guerra de un riesgo en el que caen también los políticos provinciales y autonómicos en el lío de A Residencia: «(...) excita usted a sus contrincantes a seguir el mismo camino». Quizá el asunto de los másteres y doctorados trucados debiera de servir como lección a quienes enredan con los planes para A Residencia.

Al secretario provincial del PSOE y a la alcaldesa de Lugo les viene muy bien buscar el cuerpo a cuerpo con el presidente Feijoo. Pero puede ocurrir con A Residencia como con el equipamiento del auditorio de Lugo. Rechazada la aportación a fondo perdido que ofrecía la Xunta, son los lucenses los que vía IBI acaban pagando la factura total. Eso sí, la Xunta se encarga de contratar y dirigir las obras. Y Feijoo las «venderá» electoralmente. Así se solventó aquella agria disputa entre el PSOE y el PP. Algo así ocurrirá en A Residencia. Para esto sirve la «olla de grillos del vituperio mutuo», de la que, en su disputa con Guerra, huyó Robles Piquer, que fue embajador, ministro, senador y eurodiputado.

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