Raquel y Sandra, voluntarias de Cruz Roja: «Ver que los niños están felices en clase nos motiva»

Las futuras maestras ayudan en sus tareas a un grupo de nueve menores de familias con dificultades


lugo / la voz

Raquel Concheiro Sepúlveda, de 21 años y Sandra Rial Pérez, de 23, ambas estudiantes de Magisterio, son «las profes de Cruz Roja». Así es como las llaman sus alumnos, un grupo de niños a los que prestan apoyo escolar y a los que tratan de inculcar valores, a través de actividades y juegos. Las dos forman parte del grupo de más de 1.500 voluntarios de la organización no gubernamental ha reclutado en Lugo. Aportan desinteresadamente su tiempo y sus energías para participar en los diferentes programas que desarrolla esta organización y que de otra forma sería difícil que impulsara. Están repartidos en diez acciones y, dependiendo del grado de disponibilidad, su colaboración es activa o esporádica.

Raquel y Sandra forman parte del grupo de voluntarios activos. Eligieron un programa, el de refuerzo educativo, que está relacionado con aquella actividad hacia la que están encauzando su futuro profesional, el trabajo con niños. Llevan dos años con esta colaboración que, según aseguran, las da muchas satisfacciones. «Ver que los niños vienen contentos, son felices y agradecen nuestro trabajo es lo que más nos motiva y hace que nosotras vengamos con ganas de ayudar», señalan. «Es una experiencia muy reconfortante, que los padres también agradecen. Para ellos somos las profes de Cruz Roja». Los niños las saludan por la calle. «Si no los vemos vienen ellos a decirnos que están ahí y eso tiene un significado».

Raquel Concheiro y Sandra Rial coincidieron en la carrera y desde primero compartieron el interés por hacer algo por los demás. Se apuntaron cuatro compañeras. Dos dejaron el programa por incompatibilidades de horario y ellas mismas tendrán que hacer un alto para realizar las practicas de la carrera. La disponibilidad es uno de los principales problemas con los que se encuentra Cruz Roja. Según explicó Manuel Veiga, director de voluntariado en formación, la preparación de los grupos de apoyo escolar dependerá del número de colaboradores con los que cuenten. Ahora están en plena fase de reclutamiento de colaboradores. Antes de incorporarse al trabajo con los alumnos tienen que participar en acciones formativas para conocer los objetivos y los métodos de la ONG. Las necesidades y los escolares aumentan a medida que avanza el curso y Cruz Roja quiere disponer de voluntariado suficiente y preparado para atenderlas. Calculan que necesitan entre 30 y 35 personas y, de momento, no han cubierto el cupo.

A Raquel y a Sandra, por su perfil, les asignaron un grupo diez niños de niños de entre seis y nueve años de edad, que pertenecen a familias que participan en otros programas de Cruz Roja. Son tres horas de trabajo, un día a la semana, porque por sus estudios no pueden disponer de más. No solo les ayudan con las tareas y solucionan dudas escolares, sino que se esfuerzan en transmitirles cariño y valores, a través del juego y del desarrollo de otras tareas.

La primera hora la dedican al refuerzo escolar, aunque no con el viejo concepto de una academia. «Somos algo más», responden a dúo. Después toca merendar, que es un buen momento, según explican las voluntarias, para enseñarles rutinas como lavarse las manos y los dientes, recoger y fregar los cacharros utilizados y dejar en condiciones el aula. También dedican parte del tiempo a actividades lúdicas, unas veces dentro del edificio del parque de Frigsa en el que disponen de un aula y otros días al aire libre. «Aprovechamos el juego para trabajar valores como la solidaridad, la igualdad y el valor de la diferencia. Y, si llegan acelerados, que ocurre alguna vez, hacemos relajación».

«Los niños vienen aquí, no solo a que les ayudemos con los deberes. También quieren desconectar de sus situaciones. En el aula se olvidan de todo y aprenden a disfrutar», señalan. Ambas le están muy agradecidas a Elena López, la coordinadora de juventud, porque desde el principio confió en ellas.

El perfil de los alumnos que acuden a refuerzo es muy variado. La mayoría son extranjeros, van a colegios de la zona y con situaciones familiares, en algunos casos complejas. De la experiencia del pasado año, en general están satisfechas con los resultados académicos conseguidos, pero también de los progresos en otros campos. «Vemos -dijeron- que los estamos ayudando y eso es lo que nos importa». Reconocen que sus esfuerzos se ven recompensados.

el refuerzo

¿Quién puede ser voluntario en este programa? Cruz Roja busca preferentemente alumnos de la rama de educación o profesores jubilados, con disponibilidad horaria. Reciben una formación básica e institucional en valores y específicamente del programa en el que colaboren.

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