Pintadas, la epidemia de las paredes que se repite apoyada en la tolerancia institucional

El servicio municipal de limpieza dedica numerosas jornadas de trabajo a borrarlas


lugo / lA voz

Forman parte del paisaje urbano, fruto, unas veces, de la más pura gamberrada, y otras del impulso artístico, del deseo de lanzar mensajes políticos o de expresar sentimientos y deseos. Las pintadas, los grafitis, son una constante en las calles de casi todas las ciudades y también en Lugo. El Concello combate con eficacia relativa esta epidemia de las paredes: en las de edificios privados a petición de sus titulares y, en los públicos, de acuerdo con las instituciones de las que dependen. La empresa encargada del aseo urbano dedica cada año muchas horas de trabajo a eliminarlas. El concejal de Desenvolvemento Sostible, el socialista Daniel Piñeiro, explica qué se hizo a este respecto en los últimos meses en Lugo.

El edil señala que Urbaser contabilizó hasta el pasado mes de agosto 57 intervenciones para la eliminación de pintadas, en otras tantas direcciones de la capital lucense. La mayor parte del trabajo se efectuó en paredes de edificios privados. Últimamente, la empresa Urbaser ha operado en varias ocasiones en el barrio de A Tinería, algunas de ellas a petición de la asociación. Ocurrió, por ejemplo, en los últimos días. También intervinieron los eliminadores de pintadas en los soportales de la calle Clérigos, una «pizarra» que goza de gran atractivo entre los aficionados al uso de los aerosoles de colores.

Según los datos que aporta el citado edil, la empresa Urbaser dedicó un buen número de jornadas a eliminar los grafitis que había en el edificio del recinto de ferias exposiciones; parece que ya hay pintadas otra vez.

Piñeiro destaca que se eliminaron pintadas en el parque Rosalía de Castro y en las cuestas de este, concretamente de la caseta de jardinería.

Mejoría en el centro

Un paseo por el recinto amurallado permite comprobar que, aunque hay grafitis en distintos puntos, las operaciones de limpieza han eliminado un buen número de ellos y en una gran parte de esta zona el problema no resulta especialmente grave. Hay puntos en los que, recién terminadas las obras de rehabilitación, aparecieron las pintadas; fueron eliminadas y, a los pocos días, ya había de nuevo menajes en las paredes. Ocurrió en el Carril do Hospital, entre Santo Domingo y Quiroga Ballesteros.

Fuera del recinto amurallado hay barrios en los que las pintadas constituyen un verdadero problema para el aspecto de algunas calles. Es el caso de Río Avia, donde hay paredes totalmente cubiertas de grafitis.

Gamberradas que pagan los contribuyentes

Las eliminación de las pintadas de las calles exige personal que haga la tarea, uso del material necesario y horas de trabajo. Todo eso tiene un precio y hay que pagarlo y lo pagan los contribuyentes lucenses dentro de las facturas que el Ayuntamiento abona a la empresa encargada del aseo urbano. ¿Cuánto corresponde a estas tareas? Parece que es de difícil desglose y que no está detallado. Pero, pagar, se paga a cuenta del erario, que se nutre de los impuestos de los lucenses.

Dado que las pintadas afectan a la imagen de la ciudad, generalmente, aunque no siempre, para mal; teniendo en cuenta que los pagos se hacen con dinero público; considerando que a las instituciones corresponde velar por el cumplimiento de las normas y la protección de los bienes públicos y privados, podría pensarse que las fuerzas policiales deberían de tener especial interés en averiguar quién pinta en las paredes de Lugo. Pero parece que no es así, o por lo menos no lo es de manera prioritaria. El servicio municipal de comunicación señala que en lo que atañe a la Policía Local no hay ninguna investigación abierta por este asunto.

Por su parte, el concejal de Desenvolvemento Sostible, Daniel Piñeiro, dice que a principios del verano la Policía Local identificó a tres jóvenes por efectuar pintadas.

Pinturas y paredes

El edil Piñeiro señala, en respuesta a preguntas del periodista, que con respecto a las pinturas usadas por los grafiteros, en la empresa de limpieza le explican lo siguiente. Como los precios en las tiendas chinas son muy baratos, los artistas hacen más pintadas pero la calidad de la pintura es peor. Es decir, en teoría, y con carácter general, son más fáciles de eliminar. No siempre es así, porque depende de cómo sea la relación que se establece entre el tipo de pintura y el material de la pared decorada.

Según parece, las más difíciles de eliminar son las pintadas hechas con un rotulador de marca americana, que además es caro (unos 40 euros) y, por tanto, para un nivel de uso profesional. Así las cosas, las pintadas con este rotulador son escasas. De todos modos, dependiendo de la relación entre el tipo de productos que conforman el aerosol y las condiciones de la pared sobre las que se usa, puede resultar difícil eliminar las pintadas. El concejal de Desenvolvemento Sostible explica también que en algunos casos son menos difíciles de borrar las que están hechas muy recientemente y, en otros, las que ya tienen veteranía en la pared en la que se encuentran.

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