«No creíamos que fuera una violación»

La pareja que evitó la violación de O Carme el día 25 se atreve a contarlo tras caer el agresor en San Pedro este viernes

«Cuando grité, el chico se levantó y salió corriendo» Mounia y André frustraron un intento de violación y auxiliaron a la víctima el pasado agosto en un descampado de Lugo
m. c.
lugo / la voz

Una joven pareja del barrio lucense de O Carme fue la primera en describir al presunto agresor sexual detenido este viernes en la calle San Pedro. El varón, de 30 años y nacionalidad rumana, cometió presuntamente la primera violación en un descampado de la calle Noriega Varela el día 25 de agosto. La segunda agresión ocurrió en torno a las dos de la madrugada de este viernes en la calle San Pedro y desembocó en su detención poco después, tras un dispositivo especial que puso en marcha el Cuerpo Nacional de Policía.

Valiosos testimonios

Mounya Racifi y André da Silva son los responsables de que la primera agresión sexual no se consumase. Ahora, una vez detenido el presunto agresor, se atreven a contar lo que ocurrió aquel día. Regresaban del trabajo y, cuando abrían el portal de su vivienda, en las inmediaciones de la calle Noriega Varela, escucharon ladrar a los perros que están atados en una de las fincas que hay en la calle. «De repente alguien pidió ayuda en voz bajita y luego, un poco más alto», explica la pareja.

En un primer momento, pensaron que un perro estaba atacando a la chica. «Jamás imaginamos que se trataba de una violación», dicen. Rondaba la una y media de la madrugada cuando se acercaron a la zona oscura, consecuencia de la poca iluminación que hay en la calle. «Yo grité porque pensé que así asustaría al perro que estaría atacando a la chica», cuenta André da Silva, aún incrédulo ante la inesperada situación que vivió a pocos metros de su casa.

Forcejeo

La chica estaba boca abajo en el momento en el que la pareja llegó. «Ella tenía los labios marcados por el suelo y el forcejeo», relatan. El presunto violador, según el testimonio de la víctima, le tapó la boca para luego tirarla al suelo. La mujer también explicó que el hombre estaba sobre ella en el momento en el que aparecieron los dos vecinos. «Salió corriendo cuando nos oyó», cuenta da Silva, que reflexiona sobre lo que habría podido pasar si hubiesen tardado unos minutos más en llegar.

Miedo a denunciar

En el momento de los hechos la víctima estaba «histérica», según relata la pareja que asistió a la mujer. Algo normal ante la situación que acababa de vivir y es que los expertos en agresiones sexuales llevan mucho tiempo argumentando que el estado de shock es lo más habitual e impide habitualmente que la víctima se defienda de su atacante.

Por su parte, la mujer agredida dijo que no quería llamar a la policía ni denunciar, pero después de intentar convencerla, fue la propia pareja la que alertó a las autoridades. «Yo no podía ni explicar dónde estábamos porque estaba aterrorizada», narra Mounya Racifi, que también dice tener miedo porque ella y su novio vieron al agresor. «Si nosotros lo miramos, él también pudo vernos a nosotros», cuentan ambos.

En presencia de los agentes, la víctima no cambió de idea y fueron los policías los que le explicaron «la necesidad de denunciar para evitar que el violador reincida y puedan atraparlos», detalla la pareja. Finalmente, la denuncia fue presentada ante las autoridades competentes. «Aquí nunca pasó nada, es un barrio normal en el que vive mucha gente mayor», detalla Racifi. También señala que, cuando llegaron, un vecino estaba asomado a una ventana. Probablemente el hombre tampoco imaginó lo que estaba ocurriendo a escasos metros de su casa y quizá eso le impidió reaccionar.

Para evitar situaciones como esta es importante y relevante el mantenimiento de las fincas y sus puntuales desbroces. «Si la maleza estuviese más alta, todo sería más difícil y a saber qué habría pasado», reflexiona da Silva. Y es que, encontrar a dos personas entre la hierba en una zona oscura y de madrugada no es una fácil. El Concello también debería reflexionar sobre la necesidad urgente de iluminar y limpiar las zonas verdes de la ciudad para evitar que estas se conviertan en los lugares elegidos por los delincuentes para llevar a cabo sus agresiones.

El detenido por la agresión de San Pedro también actuó en la zona de pubs estos días

El hombre de 30 años detenido por la agresión a una mujer en San Pedro cuando entraba al portal también está investigado por otra tentativa en la zona de pubs de Clérigos en días pasados.

Y a mayores, está constatado que en días pasados en esa misma calle Clérigos asaltó a dos adolescentes que caminaban solas en ese momento. El hombre se acercó a ellas por detrás y les tocó los genitales metiendo la mano por debajo de la falta. Las jóvenes huyeron pero varias personas vieron los hechos y están testificado para que se le pueda imputar también este acto, que podría así responder de dos violaciones, una tentativa y un tocamiento a estas menores.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
25 votos
Comentarios

«No creíamos que fuera una violación»