Ourense multará a padres que aparquen mal en los colegios, pero Lugo da libertad

El Concello lucense seguirá con el plan de consentir la doble e incluso triple fila

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lugo / la voz

Con el inicio de la actividad docente en las próximas semanas, vuelve a Lugo un viejo problema: los aparcamientos en doble y hasta triple fila en las calles e incluso en las aceras próximas a los centros educativos del centro de la ciudad. De nuevo, volverán a repetirse situaciones en las que se verá claramente como un padre puede bloquear con su vehículo la circulación de un autobús de viajeros. No hay ningún plan especial para evitar esta circunstancia. El Concello de Ourense, en cambio ya anunció que los papás mal educados en conductas viales, es decir que aparquen a su antojo en las proximidades de los colegios, serán sancionados desde este año.

El gobierno ourensano advirtió hace unos días que no va a tolerar más el caos de tráfico que se produce en las proximidades de algunos centros educativos en los momentos de entrada y salida de los estudiantes. El concello de la ciudad das Burgas elaboró un proyecto participativo, basado en las propuestas ciudadanas. Recibió más de diez mil aportaciones y, además, creó una comisión para el estudio de ellas. Una de las primeras medidas que sale de la iniciativa es la máxima vigilancia y control de las infracciones que cometen los padres al dejar o recoger sus hijos de los colegios.

En los próximos días, los padres ourensanos serán informados previamente. Primero habrá una campaña de concienciación y a las pocas semanas llegarán las sanciones para los que incumplan.

Lugo nunca ha querido enfrentarse al problema abiertamente por temor a la reacción de los padres. Muchos de ellos no aceptan las quejas de una parte de la ciudadanía por su mal proceder. La situación llega a tales extremos que vehículos que llevan estudiantes a centros como las Josefinas son dejados casi en medio de la ronda. Alguna de las medidas del Concello fue poner policías locales en los cruces.

Ramón Ferreiro queda habitualmente bloqueado. Lo mismo sucede con la avenida de Os Tilos por la que es imposible transitar en momentos claves del día. durante el curso escolar.

Aparque usted

Papá, le damos preferencia. Aparque usted donde le parezca. Incluso, si puede, meta el coche hasta el aula. Si aparca sobre la acera, no se preocupe por los peatones: que se las arreglen. Si un autobús de línea con 40 viajeros no puede pasar, que esperen los ocupantes a que el papá recoja a su hijo. Si una persona en silla de ruedas tiene que ir por la acera, tampoco pasa nada. Todo esto, por «gentileza» del Concello de Lugo.

«Bonopadre» en Almería, 20 minutos gratis en Barcelona y plazas libres en Vigo

Lugo está a la cola en cuento a iniciativas para evitar el caos en las proximidades de los centros educativos. En Almería, el Ayuntamiento implantó el denominado «bonopadre» que permite estacionar a un precio módico en diversos aparcamientos de la ciudad. Con ese tique, que cuesta 15 euros al mes, se puede aparcar 45 minutos de 8 a 10 y de una y media a nueva y media de la tarde. Ese plazo de tiempo permite ir a buscar y llevar a los niños a la puerta del cole.

Barcelona también dispone de párkings públicos que permiten dejar 20 minutos el coche sin pagar. Vigo también estableció plazas gratis en las calles próximas a algunos centros educativos.

La oposición de Lugo tampoco quiere perder votos de los padres y guarda silencio ante el problema. En su día el BNG propuso itinerarios seguros para escolares. Lo ideal, como sucede en casi todas las ciudades japonesas es que los estudiantes acudieran a los centro caminando por vías totalmente seguras.

Numerosas ciudades dejaron de hacer las vista gorda hace años

El caso de permitir que el Reglamento General de la Circulación se incumpla en Lugo comienza a ser único. Numerosas ciudades españolas dejaron de hacer la vista gorda con los papás que quieren llevar en coche a la puerta de las aulas a sus hijos y aplican las sanciones que corresponden por un mal estacionamiento como así está estipulado.

La Policía Local de Cartagena, por ejemplo, multó en una sola mañana a 19 conductores que fueron llevar a sus hijos al cole y aparcaron mal. Fue la primera iniciativa que adoptaron en el marco de una campaña iniciada para evitar este tipo de situaciones. La decisión fue tan eficaz que el resto del curso hubo menos problemas para circular por las zonas escolares. Las sanciones llegaron a 200 euros en algunos casos.

Zaragoza es otra de las ciudades que no consiente que los padres se impongan sobre el resto de automovilistas o viandantes. Los policías locales maños efectuaron durante el pasado curso numerosas denuncias. Algunos padres llegaron a hacer concentraciones de protesta.

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