Cuando las enfermeras son la espina dorsal

Ocho mujeres cuidan, tratan y dignifican la estancia de los pacientes en el hospital de día de oncohematología

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X.M.P.
lugo / la voz

Un hospital de día es aquel que proporciona asistencia a los enfermos durante algunas horas. Así, los profesionales pueden poner sus tratamientos sin la necesidad de que los pacientes permanezcan ingresados, con el desgaste físico y emocional que eso conlleva. En el hospital de día de oncohematología del Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA) de Lugo ocho enfermeras, dos técnicos auxiliares y un celador sacan adelante el centro diurno, que trabaja de forma ininterrumpida desde las ocho de la mañana hasta las nueve de la noche.

Poner tratamientos y hacer investigaciones clínicas son algunos de los trabajos que desempeñan estas superheroínas de capa blanca. Humanizar el trato con los enfermos es sin duda una asignatura pendiente en muchos centros y para muchos profesionales de la salud. Pero estas enfermeras superan con creces el aprobado y consiguen asesorar, animar y cuidar a los pacientes que llegan hasta sus consultas.

 Más de 45 pacientes diarios

Ana Rosa Devesa es la supervisora de las enfermeras que trabajan en el hospital de día. Más de 45 pacientes pasan diariamente por el centro para recibir quimioterapia, transfusiones, analíticas o hidrataciones, entre otros muchos tratamientos que no se pueden hacer en una consulta externa y que tampoco precisan de la hospitalización de los afectados.

La sala de tratamiento está formada por 24 sillas, y el centro también cuenta con cinco boxes con camas, para realizar determinadas técnicas como paracentesis, retiradas de catéteres y otros tratamientos.

La duración de los tratamientos es muy variable y va desde treinta minutos hasta ocho o nueve horas. Es una estancia larga en la que resulta muy importante el ambiente de curación y el trato con los profesionales sanitarios. En uno de los momentos que más marcan las vidas de muchas personas, es maravilloso contar con enfermeras que permiten a los pacientes tener una vivencia lo más digna y lo menos dolorosa posible.

Los tratamientos son «duros, personalizados, y los efectos varían de unos pacientes a otros», explica la enfermera supervisora, y es que muchas veces provocan náuseas, vómitos, diarreas, bajada de defensas y caída del cuero cabelludo. Sin embargo, lo primero que hay que tener en cuenta es que los efectos son personalizados y que cada paciente pasa por diferentes fases y diferentes estados mientras recibe la medicación.

Saltan a la vista el valor y la empatía necesarios para trabajar en el hospital de día de oncohematología. «Es un trabajo muy gratificante, porque somo suna pequeña familia. El paciente viene aquí durante muchos meses e incluso años», explica Devesa.

Las profesionales destacan la importancia de la prevención en torno a las enfermedades oncológicas. Llevar una buena alimentación, hacer ejercicio y evitar alcohol y tabaco son factores determinantes para evitar algunos tipos de cáncer; los más recurrentes, el de mama, el de colon y el de pulmón.

 Consulta de enfermería

Por su parte, María Ferreiro es la encargada de recibir a los pacientes que acaban de conocer su diagnóstico. Su consulta es el primer paso para conocer el entorno social y cultural del paciente para informar adecuadamente.

Primero, Ferreiro refuerza la información proporcionada por el médico, que generalmente es más técnica. Después, una valoración de las vías venosas para saber qué es lo más adecuado para cada paciente. «Intentamos que sean autosuficentes», explica la enfermera, que también se encarga de dar explicaciones a las familias de los afectados.

El paso principal es conocer el entorno del paciente para explicarle cómo es el tratamiento al que se va a someter en el centro de día. También habla de los cuidados, de la necesidad de una buena alimentación e hidratación. La empatía está en el ADN de María Ferreiro, que también realiza consultas telefónicas con sus pacientes para saber cómo están. «Necesitan una persona de referencia; yo cuido sus necesidades diarias y sus inquietudes», explica la profesional. Desde oncohematología inciden en la importancia de la autoexploración en el caso del cáncer de mama, uno de los más extendidos, y de la necesidad de ir al médico ante cualquier bulto o síntoma para un diagnóstico precoz.

 Pioneras en Galicia

Las enfermeras de Oncohematología son precursoras con su Equipo de Terapia Intravenosa (ETI), que llevan tres enfermas junto con la supervisora. En una habitación especial colocan un catéter en el brazo izquierdo o derecho para evitar múltiples pinchazos, y su duración es de un año.

mortalidad

Colon, pulmón y mama

El cáncer de colon causa una muerte por cada 40 mujeres o 31 hombres a partir de los 85 años; el de pulmón, una defunción por cada 45 hombres y cada 126 mujeres. El de mama afecta a una mujer por cada 53 a partir de los 80 años.

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