Un año con el básquet en la mochila

El lucense Javi Muñoz acaba de volver de un campus en Pakistán tras una campaña completa al otro lado del charco

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LUGO / LA VOZ

«Suena a topicazo, pero el baloncesto es un lenguaje universal», dice Javi Muñoz (Lugo, 1974) sobre cómo se las arregló en Pakistán. Acaba de volver a Galicia tras una semana a cargo del campus No Borders Peak que se celebró en la localidad de Lahore, un municipio de la zona oriental que hace frontera con la India. Dirigió a unas 100 personas de todos los niveles, llegados desde diferentes puntos del país.

La oportunidad para viajar se la dio la marca Peak, que organiza también el campus veraniego de Amaya Valdemoro que ha coordinado Javi Muñoz los últimos dos años. «Me dijeron, a través de su persona de contacto en España, que tenían más campus por el mundo y si me interesaba probar en el de Pakistán. Les dije que sí». Fue una experiencia inolvidable a más de 9.000 kilómetros de casa.

«Todos, niños y no tan niños, querían sacarse una foto con nosotros», explica recordando que en el aeropuerto les recibió un cartel dándoles la bienvenida «a la ciudad del selfie». «Es un país muy distinto, aunque si hablamos de baloncesto tenemos las mismas inquietudes», explica. Aunque allí el deporte rey es el críquet, cerca de una treintena de periodistas le esperaban para la rueda de prensa de presentación del campus. «Hemos conseguido visualizar un poco el deporte», dice Muñoz, «intentado aportar soluciones a problemas que a lo mejor nosotros ya hemos resuelto porque contábamos con la experiencia y los recursos».

Esta es la tercera experiencia en el extranjero del técnico lucense en menos de un año. Tras dejar las filas del Melilla, le surgió la posibilidad de irse con Paco Olmos a entrenar al Fuerza Regia mexicano; después, se fue con el combinado de México al All-Star de Los Ángeles y ha terminado el verano en la otra punta del mundo. «Es verdad que llevo una temporada movidita», cuenta con una sonrisa, «no me puedo quejar porque ha sido un año muy bonito, aunque también ha sido duro a nivel familiar». Muñoz, que tiene un hijo de apenas 18 meses, tuvo que dejarle a él y a su mujer, la base Arantxa Novo, para irse a hacer las Américas.

Está pendiente de varias opciones de cara a su futuro, aunque no descarta ninguna posibilidad. «Tampoco esperar en caso de que fuera necesario, porque tengo que tomar la mejor decisión para los tres», aunque el técnico lucense cree que pronto se conocerá su nuevo destino.

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