Los cines de Abella no cierran pese a la falta de actividad en el centro comercial

La empresa Ciproga reconoce que está esperando a que funcionen locales


lugo / la voz

El cierre no figura en las previsiones de los cines del centro comercial Abella, según reconoció ayer el gerente de la empresa Ciproga, Diego Silva. Según dijo, aunque la ausencia de locales en funcionamiento «no ayuda mucho», seguirán funcionando como hasta ahora. «Los dueños nos dijeron -señaló- que estaban intentando comercializar espacios para abrir nuevos negocios, algo que nos reconocieron que era complicado, y estamos a la expectativa de lo que pueda ocurrir».

Diego Silva reconoció que los cines están «trabajando algo» y según explicó «no existe mucha diferencia con As Termas». Ciproga también gestiona las ocho salas de este otro centro comercial lucense. «Mientras podamos aguantar -admitió- seguiremos trabajando».

Algunos aficionados reconocieron que hay ocasiones en las que en los cines Abella proyectan la película aunque solamente haya un único espectador en la sala. Caminar por los amplios pasillos del centro comercial también produce cierto respeto por lo vacíos que están, pese a que en Abella siguen manteniendo los servicios de seguridad.

La razón de que no existan diferencias significativas entre la venta de entradas de unos cines y otros, según justificó Silva, obedece a que no todas las películas se exhiben en ambos de forma simultánea. «Hay algunas que la gente que quiere verlas tiene que ir al cine en el que las proyectamos porque para los otros no van a ir».

La empresa Ciproga gestiona cinco cines en Galicia. Los dos de Lugo, de 8 salas cada uno, con 1.500 butacas en el caso de As Termas y 1.600 en el de Abella, que se montaron con dos máquinas para proyecciones en tres dimensiones. En A Coruña explota las 11 salas de Cantones Cines, con 2.500 asientos; en Vigo Gran Vía Cines, con 9 salas y 1.700 butacas; en Cee, Xunqueira Cines, con 3 salas para 600 espectadores en total.

La única empresa

Ciproga se hizo con las salas de cine de Abella para evitar que otra empresa del sector se introdujera en Lugo, donde era la única, después del cierre del resto de las salas, la última la de los Multicines Centro, en la plaza de Viana do Castelo. Dejó de funcionar dos años antes de que se inaugurara el centro comercial de Abella, que arrancó, después de acumular años de retraso, en noviembre del 2015.

El fondo buitre Blackstone se hizo con el centro comercial Abella hace ahora un año, aunque oficialmente no tomó posesión de las instalaciones hasta enero, en que contrató a la compañía J L L como gestora.

Por el momento las gestiones realizadas por los nuevos propietarios no se tradujeron en la apertura de locales comerciales. Siguen estando los mismos que cuando desalojó E. Leclerc, en el pasado mes de enero. Desde entonces no se incorporó ninguna empresa más.

Escasos indicios

Los nuevos gestores estuvieron tanteando a algunas de las empresas que dejaron el centro comercial de Abella en el verano del año 2016, ante la ausencia de licencias, que se consiguieron después. De no ser por el hecho que siguen en funcionamiento las escaleras mecánicas y el garaje y de que las instalaciones están limpias y cuidadas, nada parece indicar que las instalaciones estén próximas a recuperar la actividad.

Una oportunidadº

Sería una pena que después de la inversión millonaria el edificio del centro comercial de Abella acabara cerrando por falta de negocios. Fue planificado como una forma para darle auge al barrio, que se quedó también sin hospital. Sería deseable que el centro resurgiera de sus cenizas y que junto al centro integral de salud que está planificado para el viejo Xeral se le diera una oportunidad a esta zona de la ciudad.

La bajada del IVA apenas se nota en la recaudación de las 16 salas de la capital lucense

La bajada del IVA apenas lo están notando las 16 salas de cine de Lugo. Supone 50 céntimos por entrada. «Llevamos poco más de una semana -señaló Diego Silva- y es pronto para comprobar si supone un aumento en el número de espectadores». El empresario reconoció que la venta diaria de entradas dependía de numerosos factores, entre ellos si está día de playa o lluvioso.

«Habrá que esperar tres o cuatro meses para saber de forma definitiva si tiene alguna incidencia o no», apostilló.

Las personas que acuden a los cines de Abella pueden conseguir bebidas y palomitas en el mismo mostrador en el que suministran las entradas y que está atendido por una persona. También hay máquinas expendedoras de bebidas en la misma planta. Son las únicas posibilidades, salvo el restaurante de comida rápida que funciona en la planta baja, de conseguir algo para comer o beber. Todos los locales de la planta superior están cerrados desde hace ya tiempo.

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