O Ceao: un crimen aún perfecto tras un cuarto de siglo de tropiezos

El juez que instruye el caso ha llamado a declarar a varias personas y tendrá abiertas las diligencias hasta diciembre


lugo / la voz

El 30 de abril de 1994, sábado, hacía calor en Lugo; el termómetro llegó a marcar 26,8 grados. En el polígono de O Ceao, en la nave de Cash Récord, sita en la Rúa da Agricultura, recalentada por el sol, trabajaban Esteban Carballido Teijeiro, un joven reponedor (iba a cumplir 26 años), y María Elena López Lens, nacida en Venezuela, casada y madre de dos hijos, de siete y cinco años. En algún momento de esa calurosa tarde, quizá entre las siete y media y las ocho y media, alguien entró en la nave, disparó en la cara a los dos empleados y se llevó la caja fuerte. Veinticuatro años después el doble crimen de O Ceao sigue sin aclarar y quien apretó el gatillo y segó dos jóvenes vidas aún no ha pagado su culpa. Las familias de las víctimas no se han rendido y, de mil maneras a lo largo de una lucha titánica, por momentos heroica, han conseguido que el caso siga abierto, aunque sea a trancas y barrancas. El juez encargado del caso ha citado a declarar a varias personas y mantendrá abierta las diligencias hasta principios del próximo mes de diciembre. Entonces será el momento en el que el fiscal, a la vista de si hubo avances o no, decidirá si pide más prórrogas o no.

En primero de mayo de 1994, domingo, los periodistas lucenses llegaron a sus redacciones dispuestos a enfrentarse a una jornada laboral marcada por las reivindicaciones laborales. A medida que avanzaba la mañana, el calor apretaba más. Según la Aemet, la temperatura máxima en esa jornada dominical fue de 28,6 grados. Todo iba según lo previsto, hasta que empezó a difundirse que en la tarde anterior habían aparecido en la nave de Cash Récord dos trabajadores muertos a tiros. La manifestación del primero de mayo pasó a segundo término. En O Ceao, ante el edificio donde había ocurrido el trágico suceso, había policías, curiosos, algún vigilante de seguridad y periodistas. El veterano policía Carlos Tabernero desplegaba su larga experiencia en el inicio de una investigación de un caso que pasará a los anales del trabajo policial en España.

1997: archivo provisional

Sin resultados en la investigación, para desesperación de las familias de las víctimas, en noviembre de 1997, el titular del juzgado de Instrucción número 1 de Lugo, que se ocupaba del caso, decidió archivar provisionalmente las diligencias. El hermano del joven reponedor asesinado, no perdía, pese a todo, la esperanza y señalaba su confianza en la Policía: «Espero que siga con las investigaciones -declaró- porque es lamentable que esto quede así». Y efectivamente, la policía no dio por cerrado el caso, aunque cinco años después de cometido el crimen seguía sin conocer la identidad del asesino. De este modo, metida en un inacabable bucle, llegó hasta hoy una investigación sin resultados. Un bucle en el que hubo falsas pistas, como el falso testimonio aportado por un preso de Bonxe, que en 1999, llegó a asegurar que conocía a los autores del crimen de O Ceao y dio el nombre de una pareja. Fue condenado a ocho meses de prisión y a pagar una multa.

Con el estreno del nuevo siglo, los familiares de las víctimas volvieron a reclamar la continuidad de la investigaciones. Atendiendo sus solicitudes, en mayo del 2000 la Audiencia Provincial ordenó reabrir el caso. Y así se llegó a esta nueva toma de declaraciones que, como ya queda reseñado, acaba de decidir en estos días el juez instructor.

La investigación de este caso pasará a los anales del trabajo policial en España

En mayo del 2000 la Audiencia Provincial de Lugo ordenó reabrir

el caso

Quince millones de pesetas en la caja fuerte de la empresa

Los asesinos de María Elena y Esteban se llevaron de la caja fuerte unos quince millones de pesetas, según los datos publicados tras el crimen. Parece que una parte del dinero estaba en pagarés, que probablemente los criminales no lograron cobrar.

La existencia en la caja de la citada cantidad de dinero parece indicar que el autor o los autores del crimen tenían buena información. Por eso, en algunos medios se piensa que podrían llevar semanas planificando el robo. Poco antes de la hora en la que se produjeron los asesinatos, habían abandonado las instalaciones un repartidor y un encargado.

Incidencias y curiosidades de una investigación con aspectos cuestionables

El doble crimen de O Ceao si llega a estudiarse en las academias de policía será como ejemplo de cómo no deben llevarse a cabo las investigaciones. Los cronistas que siguieron durante años la evolución de este caso así lo fueron dejando por escrito. En su momento, relataron que los investigadores llegaron a tener en alguna ocasión en el punto de mira a dos hombres residentes fuera de Lugo. El juez que inicialmente se ocupó del caso autorizó el pinchazo de sus teléfonos. Sin embargo, parece que nunca llegaron a tomarles declaración ni hubo aportación al sumario de la transcripción de las conversaciones pinchadas. De estos dos hombres se llegó a saber que fueron detenidos fuera de Lugo por motivos distintos a los relacionados con el caso de O Ceao, al parecer, por tráfico ilícito de estupefacientes.

La larga y tenaz batalla de la hermana de la mujer asesinada

Isabel López, hermana de la mujer asesinada de un tiro en la nave de Cash Récord en 1994, ha mantenido y libra aún una muy larga y tenaz batalla para evitar que la Policía y la Justicia den carpetazo, sin resolverlo, al caso del crimen de O Ceao. Isabel, que algunos conocen ya como «hermana coraje» ha hecho todo cuanto estuvo en sus manos para evitar que la muerte de su hermana y de Esteban Carballido Teijeiro quede relegada al polvo de los archivos. Hasta cuatro días sin comer y encerrada en su coche llegó a pasar esta mujer en su primera huelga de hambre. Llenó su vehículo con textos con preguntas, por ahora sin respuesta, sobre el crimen y la investigación. Su empuje no ha sido ajeno a los movimientos que se han producido a lo largo de los años en este asunto. Así, en mayo de 2010, cuando ya se cumplían 16 años del doble crimen, los periódicos recogieron la noticia de que la fiscalía lucense se encargaría de coordinar una nueva investigación. Este compromiso fue anunciado a los familiares de las víctimas el 5 de mayo.

Un año más tarde, en julio de 2011, la «hermana coraje» fue recibida por el entonces delegado del Gobierno, Miguel Cortizo, recientemente fallecido. Previamente había promovido una manifestación, así como un encadenamiento ante los juzgados lucenses. En septiembre, Isabel protagonizó una huelga de hambre, repitiendo así una iniciativa que ya había puesto en práctica año y medio antes. Entonces, declaró: «Estoy harta de buenas palabras. La muerte de dos personas no vale de nada para algunos». El sábado 24 de septiembre Isabel López fue evacuada en ambulancia, porque comenzaba a sentirse indispuesta.

A falta de cuatro meses y medio para que se cumpliesen los 20 años del crimen de O Ceao, la policía parecía tener un sospechoso. A esas alturas (diciembre de 2013), el sospechoso estaba investigado pero no detenido. Y poco más hubo hasta la reciente reactivación del caso por el juez de instrucción.

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