La derrota más dolorosa del PP

lA voz

El vilalbés Manuel Fraga, fundador del PP y de su precedente AP, dejó dicho que «en política todas las victorias son efímeras, y todas las derrotas son provisionales». Hoy, con su partido al borde del abismo, quizá hubiera necesitado más que nunca creer que todas las derrotas son provisionales. Porque la del PP a cuenta de la corrupción, de la sentencia del caso Gürtel, es de las peores que puede sufrir una organización política. Desde la tierra que vio nacer a Fraga, la derrota, para los miles de honestos militantes del PP, es aún más dolorosa. El paseo que el pasado viernes se dio la presidenta del Congreso, Ana Pastor, por Lugo fue un intento de tapar el boquete que la nave popular tiene en su casco; fue un parche, más para la propia militancia que para el resto de los lucenses.

Pastor estuvo en Mondoñedo, en Outeiro de Rei y asistió a una reunión de la dirección provincial del partido. De la sentencia, acogida a su condición de presidenta del Congreso, no quiso decir ni pío. Lo dijo José Manuel Barreiro, portavoz popular en el Senado, que, cabe suponer, hizo de tripas corazón para declarar que el PP no ha sido condenado por corrupción, e intentar poner la pelota en el tejado del PSOE a cuenta de lo de Andalucía. Barreiro se equivoca; el discurso del «y tú, más» tiene a los españoles hasta el gorro, lo mismo da que sea boina o birrete. La sentencia del caso Gürtel pone al PP en una situación desesperada, tanto que podría situarlo cerca de su fin.

A estas alturas de la carrera hacia las elecciones locales, cómo puede el ejército de honestos concejales que el PP tiene en España salir a la calle a predicar la buena nueva de su partido. Cómo se presentan en barrios y aldeas a proponerse como gestores de los siempre exiguos recursos municipales. En la cúpula del PP tendría que haber comenzado ya el desfile hacia el anonimato de sus domicilios de mandos dimisionarios. Pero no; no es así. Y lo que es peor, el presidente del PP se mantiene al frente del Gobierno de España como si nada hubiese ocurrido. Qué difícil se lo ponen a la gente que cada día lucha políticamente con honestidad por su partido en Lugo, en la tierra que vio nacer a Manuel Fraga, al fundador del PP. Parece que alguna vez dijo: «Todo se va, todo cae, todo fina».

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