Iniciativa sin éxito: venta a 1 euro de diplomas por recorrer el monumento


lugo / la voz

Uno de los fielatos que hay debajo de la puerta de San Fernando conserva todavía en una de sus puertas acristaladas interiores un mini decálogo de lo que era la Asociación Amigos da Muralla. Fue un colectivo que durante mucho tiempo llevó a cabo diversas actividades para promocionar el monumento. Alfredo Sánchez Carro, amigo de Manuel Fraga Iribarne y diputado provincial durante 12 años y teniente de alcalde cinco, presidió el colectivo.

Carro fue el creador del eslogan «Para murallas Lugo y China y el impulsor, junto a un grupo de lucenses, de otras iniciativas como, por ejemplo, conceder el título de «admirador de la muralla» a conocidas personalidades que hubiesen recorrido el monumento. El colectivo llegó a organizar algún homenaje, como por ejemplo a Martín Villa, que fue ministro de la Gobernación en la época de UCD. La pretensión de Amigos de la Muralla era promocionar el monumento al máximo.

La asociación logró poner en marcha una oficina de información en el fielato de San Fernando. Funcionó durante años, pero finalmente el colectivo abandonó la instalación dejando en ella el mobiliario y también el material informativo. El local de enfrente está lleno de folletos turísticos y también de un punto de información electrónica de la Consellería de Cultura.

Recorrido del monumento

La lista de objetivos de la asociación, que todavía se conserva en el fielato de San Fernando, contempla una iniciativa que no llegó a tener éxito. Consistía en vender por un euro a los turistas un diploma acreditativo de haber recorrido los más de dos kilómetros del adarve. Era algo así como una acreditación de las que se otorga a los peregrinos en algunos tramos del Camiño de Santiago.

Los Amigos da Muralla, en cambio, cumplieron el objetivo de tener abierta la oficina al menos en Navidad, Semana Santa y especialmente durante el verano. También sacaron varios números de una revista llamada Ronda en la que incluían trabajos y artículos relacionados con el monumento y su declaración como bien mundial.

El colectivo también se fijó como objetivo la publicación de folletos, carteles, adhesivos para coches y otros reclamos publicitarios. En una palabra, trataba de que el monumento tuviera su propia mercadotecnia.

Durante algunos años, el grupo llevó a cabo un concurso anual para premiar la ornamentación de la ronda interior. Distinguieron a propietarios de casas que se preocuparon de tener en perfectas condiciones zonas verdes que daban al monumento e incluso balcones perfectamente limpios .

Otra de las finalidades era la de hacer llegar al Ayuntamiento de Lugo, la Consellería de Cultura y el Ministerio propuestas relacionadas con este gran monumento gallego. Para pertenecer a Amigos de la Muralla era necesario hacer una aportación única de 30 euros.

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