Lugo castiga a los peregrinos sin paso de cebra

Los usuarios del nuevo trazado atraviesan los cuatro carriles de la ronda y la zona ajardinada

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lugo / la voz

Nuevo camino, viejos defectos. Los peregrinos de la ruta primitiva se la juegan en Lugo. Atraviesan los cuatro carriles de la ronda do Carme y también la mediana verde porque el trazado «moderno» que abrió desde Compostela la Axencia Galega do Turismo carece de un paso de cebra en la conexión entre la parte baja del abandonado barrio de O Carme y la zona alta de A Cheda. No es ese el único problema de seguridad en la zona. En el discurrir por la calzada de A Ponte, los viandantes han de sortear los coches porque, la mayoría de las veces no tienen espacio para caminar debido a que el Concello sigue sin declarar el tramo como peatonal y, además, permite el aparcamiento de vehículos en la parte derecha de la calzada, en sentido de bajada hacia el Miño.

La Xunta planificó el nuevo tramo del camino pero este se corta por la ronda que, habitualmente, tiene una gran circulación y, en ocasiones, con vehículos que circulan a velocidades excesivas. Lo normal es que antes de abrir el trayecto moderno del Camiño primitivo es que hubiese un acuerdo entre las dos administraciones implicadas, Xunta y Concello, para habilitar un paso de peatones y otro por la zona verde que podría ser empedrado.

No hubo esa conexión institucional y resulta que el paso de peatones más próximo que tienen los peregrinos está 120 metros más arriba, hacia la Fonte dos Ranchos. Ninguno de los caminantes lo usa porque desconoce su existencia. La mayoría cruza, de forma irregular, en recto hacia la otra parte del tramo. El nuevo trazado, generado desde Santiago, ganaría en seguridad e incluso en vistosidad si se habilitara este paso.

El motivo del cambio, explicaron ayer algunos estudiosos del Camiño, es toda una incógnita y no hubo ninguna explicación sobre el motivo. El tramo suprimido, a base de destrozar las marcas de dirección, apuntan los especialistas tiene su interés; en primer lugar por ser uno de los que se utilizó siempre y por otro porque discurre por un tramo que quizás sea mucho más interesante y que merece ser conservado y atendido. Lo que hizo la Xunta fue dejar un camino de tierra e incorporar uno con cemento, asfalto y arena, apuntaron ayer varias personas.

Feísmo

En cualquier caso, los «camiños» que pasan por O Carme están marcados por el feísmo y la constante desatención. Los peregrinos pueden ver construcciones de ladrillo, tejados de fibrocemento, casas abandonadas y llenas de pintadas y residuos, basura y otro tipo de detalles impropios de una ruta que es Patrimonio de la Humanidad. Esta situación es consecuencia de la gran desatención del tramo por parte del Concello, a pesar de la relevancia cultural que el trayecto tiene a nivel mundial.

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