«O tren levoume a min e o tractor polo aire, pero un santo salvoume de morrer»

Hace casi 20 años, Alejandro Capón cruzó la vía con su Super Ebro pero vino «el Catalán» y lo arrolló»

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«O tren levoume a min e ó tractor polo aire, pero un santo salvoume de morrer» Hace casi 20 años Alejandro Capón cruzó la vía con su Super Ebro pero vino «el Catalán» y lo arrolló. La nueva variante con 7 kilómetros de vía férrea que entra en funcionamiento provocará que el tren deje de pasar por Pobra de San Xiao, Láncara.

lugo / la voz

Si hay alguien que celebra que el tren ya no pase por Pobra de San Xiao, algo que venía ocurriendo desde finales de 1800, ese es Alejandro Capón Rodríguez, que en breve cumplirá 90 años. Con setenta estuvo a punto de marchar al otro mundo, pero dice que un santo le permitió quedarse en este. El tren lo hizo volar con su tractor Super Ebro por los aires, pero milagrosamente vive para contarlo y ayer lo hizo con detalle y gracia después de haber ayudado a echar una leira de patatas.

«Foi san Xiao», comenzó diciendo. «Que fixo san Xiao?», pregunto. «O que me salvou. “Bueno”... foi un santo que me deu a sorte», asegura sobre lo que le ocurrió un día de hace entre 18 y 20 años (no lo recuerda con exactitud) cuando se montó en su Ebro, con cultivador acoplado, y se puso en marcha con destino a una finca. No llegó. Tampoco el Ebro, que acabó despedazado muy cerca de la estación de Pobra de San Xiao. Se los llevó por delante la locomotora que tiraba del Catalán, el tren que venía de Barcelona e iba para A Coruña.

«Eu polo aire no tractor... Só me deu por dicir: Ángel de la Guarda! A min arreboloume para aí (señala un punto situado a unos doscientos metros de su casa) e o tractor desfíxoo todo. Só lle quedaron as rodas de atrás. O resto marchou hasta a estación», relató Alejandro. Después de esta experiencia, cuando en los últimos días supo que el tren ya no volvería a pasar al lado de su casa no pudo evitar un: «Vaia Deus con el. Agora, moi a gusto lle quedamos!».

El accidente, que le supuso que aún hoy tenga los huesos resentidos, ocurrió en el paso a nivel que todo el mundo conoce en A Pobra de San Xiao como Paso Labrador. Los maquinistas que van hacia Lugo apenas lo pueden ver de lejos porque está en un tramo curvo. «Eu ía para A Veiga cunha cultivadora. Cheguei ao paso, apaguei o tractor e non escoitei nada. Pasei e... booom! Se non parase a escoitar e pasara, non me collía. Dábame tempo. Pero chegou o «Catalán», que non ten parada aquí, viña a velocidade e... arreboloume», relató.

«Parecía unha misión»

«Estiven asistido de médico, aínda que non tiven roturas, pero aínda estou padecendo da columna», asegura. Tras el accidente, el tren detuvo la marcha. «Deus me libre! Empezou a chegar xente aquí. Era a hora da saída misa. Isto parecía unha misión de xente que veu de cincuenta mil sitios», contó Alejandro, que aseguró que, cuando se acuerda, le reza al Ángel de la Guarda. «Entón no xuras nada?», le preguntan. «“Bueno”... se me cabreo, xuro», advirtió.

El accidente pudo haberle costado un dineral por los daños en la locomotora, el retraso ocasionado... «No me fixeron pagar nada porque tiña un bo seguro que me salvou. Se non, arruínome», recordó. Después del accidente, y tras muchas reclamaciones, pusieron semáforos en el paso. Era ya tarde. El tren se había llevado por delante otros tractores de vecinos que no tuvieron la suerte de Alejandro. «Lembro a un do Páramo. Pobriño, morreu cando volvía da feira e de ir ao ferreiro», indicó.

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