«Tuvimos que pagar 3.000 euros, además de no cobrar 2.000, para recuperar el piso»

La joven pareja que ocupó el piso usaba coche de gama alta, tenía contrato de trabajo y daba muy buena impresión

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Lugo / La Voz

Otro lucense se suma a las denuncias de los perjudicados por el grupo de rumanos que alquilan pisos, no pagan ni las mensualidades ni los recibos y encima exigen dinero para dejar vacía la casa. En este caso, la deuda asciende a 2.000 euros y el importe de lo pagado por la liberación del piso, 3.000 euros. El hijo de la propietaria afectada explicó a La Voz cómo se desarrollaron los acontecimientos. Confía en que al divulgarse la información de cómo opera el citado grupo, le resulte más difícil actuar y lo sitúe con más intensidad bajo el foco de la justicia y de la policía.

Cuando decidieron, explica este joven lucense que prefiere que no se publique su nombre, alquilar el piso, pusieron un cartel. «Nos llamaron y quedamos. Era una pareja joven, en un Audi A5 gris. Decían que tenían trabajo los dos y que no tenían hijos. Él hablaba muy bien el español; causaba muy buena impresión. Sabíamos que eran rumanos, pero la impresión fue muy buena».

Total, que las dos partes firmaron el contrato de alquiler. «Mostraron el contrato de trabajo, pero mi madre no se dio cuenta de pedirlo y no se quedó con copia». Todo iba bien en el proceso de alquiler. La pareja interesada en el piso abonó la fianza establecida y el importe de la primera mensualidad. Quedaron de cambiar el nombre del pagador de los recibos. Y ahí empezó el problema. El primer mes que tenían que pagar el alquiler (el segundo, por tanto), no abonaron ni el alquiler ni la comunidad, y los recibos de luz y gas seguían a nombre de los propietarios.

El joven lucense que explica este caso, vio en La Voz la noticia de lo que le había ocurrido a la sindicalista que dio la voz de alarma.

Primer sobresalto

«Empezamos a sospechar», señala. «Ellos empezaron a dar largas y no pagaron. Él nunca estaba en casa». Y con el primer recibo de la calefacción llegó el sobresalto: cuatrocientos euros.

Los indeseables inquilinos entraron en el piso el 21 de diciembre de 2017. Cuando se fueron, la deuda acumulada era de 2.000 euros. A esa cantidad hay que sumar la pagada para que se fueran del piso: 3.000 euros. Fue un día después de Semana Santa. Quedaron y al encuentro acudieron primero la madre y un amigo, y después el joven que ahora relata lo sucedido. Firmaron el acuerdo de rescisión y les entregaron los 3.000 euros. Parece que hubo agentes de policía de paisano que llegaron a ver cómo se entregaba el sobre y que les tomaron los datos.

Del hombre que alquiló el piso, dice que tenía 23 años «y una frialdad increíble», una característica esta última que también atribuye a la mujer. Está convencido de que, como ya se publicó, este grupo está muy bien asesorado legalmente, de modo que evita con esmero entrar en el terreno penal. Parece que solo en dos ocasiones, el hombre levantó la voz y mostró cierta actitud amenazante.

En el tiempo en el que la citada pareja hizo uso del piso, por él pasó mucha más gente, dice el hijo de la propietaria.

Pocos daños

En este caso, al menos hubo un perfil menos gravoso que, al parecer, en otros. Apenas hubo daños en el piso. Según indica el hijo de la propietaria, al entrar se encontraron el cristal de una puerta roto, alguna puerta rayada y un cabecero de una cama ligeramente dañado.

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«Tuvimos que pagar 3.000 euros, además de no cobrar 2.000, para recuperar el piso»