La catedral desvela sus estancias secretas

Los viejos desvanes de la capilla de San Froilán serán rehabilitados y puestos en valor

X. Carreira
lugo / la voz

Varias estancias hasta ahora secretas y desconocidas para la ciudadanía de la catedral de Lugo podrán ser conocidas por la ciudadanía en un plazo de medio año, aproximadamente. Las antiguas sacristías, situadas encima de las capillas de San Froilán y la Virgen del Pilar, conocidas única y exclusivamente por algunos estudiosos del gran templo, serán puestas en valor con la realización de una obra que ayer mismo obtuvo la licencia municipal, otorgada por la junta de gobierno del Concello de Lugo.

Por increíble que parezca, el ladrillo llegó a la catedral lucense. Debajo del tejado de la nave principal y justo encima de las capillas de los santos antes citados fueron levantados varios tabiques en el espacio de las antiguas sacristías. Esa solución adoptada hizo que fueran tapiadas dos ventanas románicas y que el ladrillo y el cemento afectase también a contrafuertes medievales. Todos esos materiales que, sirvieron para hacer pequeños compartimentos que son utilizados como desván para almacenar diversos objetos, desaparecerán tras la obra de acondicionamiento que ya está adjudicada y que comenzará a ejecutarse en breve.

Esas divisiones con ladrillo fueron realizadas a principios de los años setenta del pasado siglo dentro de la campaña de restauración del conjunto y del entorno ejecutada entre 1958 y 1979 a cargo del arquitecto restaurador Francisco Pons-Sorolla. Hasta el momento de la ejecución de las obras, la cubierta de pizarra se sostenía gracias a una estructura de madera de castaño. «Ocorría que as filtracións de auga eran frecuentes e a solución elixida foi a de facer un forxado con viguetas de ferro e cemento», explicó ayer el deán del templo y delegado de patrimonio de la Diócesis, César Carnero. En aquel momento escaseó el dinero y la fórmula empleada para sostener las viguetas fue levantar varios tabiques de ladrillo que formaron varias estancias.

Los tabiques llegaron a afectar incluso a dos ventanas románicas que fueron tapiadas. Con las obras ahora adjudicadas, quedarán a la vista y además permitirán la entrada de luz natural al recinto donde se encuentra la magna exposición de objetos religiosos del destacado museo catedralicio.

Las estancia que quedará libre de los tabiques bajo el tejado quedará como centro de investigación y dirección del recinto museístico que alberga valiosísimas piezas y que permanecerá cerrado al público mientras dure las obras. Todo el material albergado actualmente en los compartimentos que quedaron después de hacer los tabiques será restaurado y clasificado.

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