Rebajas solidarias: abrigos a un euro

Las prendas de invierno las están donando a familias venezolanas que huyeron de su país y se asentaron en Lugo


lugo / la voz

Con un desembolso de cinco euros es posible salir completamente vestido, con abrigo incluido, eso sí, con ropa usada, de la tienda solidaria de la calle Hermanitas 1, esquina a San Roque. El establecimiento pertenece a la red de tiendas solidarias que mantiene abiertas la iglesia Evangélica y de las que en la capital lucense hay otra en Camiño Real. Está de rebajas hasta hoy. Cada prenda, incluidos los complementos, a un euro. En temporada la más cara que vendieron fue un abrigo de piel auténtica, según María José Lozano, la dependienta, que compró una clienta por 30 euros.

Pero, en este caso, lo más importante no es el precio de las prendas, -si la persona lo necesita se la ceden de forma gratuita- ni los dos días de rebajas con los carteles de todo a un euro en el escaparate, sino la función social que cumple. La ropa procede de donaciones de personas que quieren liberar su armario de lo que les sobra. Por esta razón, la iniciativa se llama «rescate». Algunas de las aportaciones llevan incluso la etiqueta de compra que determina que nunca ha sido usada.

Proceso de higienización

La ropa rescatada la someten a un proceso previo de higienización, que consiste, según María José Lozano, en lavarla a conciencia y plancharla, antes de colgarla en las perchas. Lo hacen los voluntarios en sus propias casas. El único requisito es que esté en buenas condiciones de uso. No ponen a la venta prendas rotas o con manchas de lejía.

En perchas y estanterías hay de todo, desde ropa de abrigo, alguna de marca, hasta trajes de chaqueta de mujer y hombre, a prendas para bebés y algún juguete. También recogen zapatos en buen estado. La dependienta reconoce que tienen muy buena aceptación, sobre todo entre algunas clientas que tienen problemas de juanetes y que les viene bien que el calzado esté usado. Tienen algunos pares de tacón alto imposible, que nunca han pisado la calle y que se pueden adquirir por tres euros, sin ser en rebajas. En el establecimiento, que hace años ocupaba una tienda de tallas grandes, es posible encontrar todo tipo de complementos, desde bolsos a cinturones y pañuelos en buen estado.

Los abrigos, según reconocen fuentes de la organización, y las prendas de invierno están entregándolas durante estos días a familias venezolanas que están recalando en Lugo y que vienen prácticamente con lo puesto. Entre sus escasas pertenencias no figura ropa acorde con la estación. También están recogiendo otros artículos de primera necesidad para ellos.

Esta tienda solidaria lleva cuatro años en la misma esquina de la calle. Entre su clientela tiene a personas necesitadas que encontraron en este establecimiento un lugar en el que vestirse a un precio económico, con artículos de segunda mano. Esto es algo habitual en otros sitios, pero que no acaba de calar en la cultura lucense, pero que tiene sus adeptas. Hay ropa de hombre, de mujer y de niños. Son prendas exclusivas, -solo hay un ejemplar- alguna de ellas de marca. El único problema es encontrar la talla. Escasean las grandes, que son las primeras que suelen salir.

Pagar el alquiler

«Hay mucha gente de la que viene aquí -señaló la dependienta- que de verdad necesita lo que le ofrecemos. Cobramos, poco, pero cobramos porque tenemos que pagar el alquiler del local y el resto de los gastos».

También hay otro tipo de clientela de la tienda que sí podría pagarse la ropa en un establecimiento convencional, pero que siempre encuentra algo que llevarse para su casa al que sacarle partido. Para eso también están abiertas las puertas.

María José Lozano explicó que el establecimiento, que tiene el mismo horario que cualquier comercio convencional, funciona gracias a la solidaridad de los lucenses que aportan todas las existencias que cuelgan de las perchas y en las estanterías. En el almacén está guardada la de la temporada de verano, a la espera del cambio de estación.

Entre las existencias del comercio solidario figuran algunas prendas de marca. Recientemente incorporaron un anorak de Caramelo que encontró una de las voluntarias tirado en la basura y que estaba prácticamente nuevo.

Donaciones generosas

«Tenemos -señaló la dependienta- donaciones muy generosas de los lucenses. Hay mucha gente a la que le da pena tirar al contenedor ropa que ya no le sirve y que antes regalaba a personas que veía necesitadas y que ahora prefiere traer aquí».

La ropa procede de donaciones de particulares que vacían sus armarios

La tienda recoge prendas en buen estado. No sirven rotas ni con manchas

Antes de colgarlas en las perchas los voluntarios las higienizan y las planchan

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