Los barrios de la periferia urbana se sienten olvidados por las instituciones

Algunas asociaciones llevan años reclamando sin éxito las mismas obras y servicios


lugo / la voz

El gobierno local ha decidido sustituir el pavimento de adoquín en un amplio tramo de una acera de la Ronda da Muralla, pese a que se encuentra en magnífico estado. Medidas como esta causan profundo malestar en la periferia urbana, donde las asociaciones reclaman elementales mejoras infraestructuras y servicios de más calidad. Un repaso por el borde urbano permite conocer la opinión de los responsables de las asociaciones vecinales. En resumen, llevan años esperando la ejecución de las pequeñas obras que precisan.

En Albeiros, Fernando Rois, portavoz de la Federación Provincial de Asociacións de Veciños, dice que este año ni se ha molestado en exponer las necesidades de su barrio. ¿Para qué?, se pregunta a la vista de que año tras año no se ejecutan obras solicitadas como la construcción de una acera en el Camiño do Souto, mejoras en el Camiño de Xoán Diego, reparaciones en Garaballa de Abaixo. Y algo más: que se efectúe la entrega de los títulos de propiedad de las casas a los adjudicatarios de las de A Croa, construidas en el marco de un plan de erradicación del chabolismo. Después de 16 años, siguen sin ser propietarios. Rois avisa de que va a poner este asunto en la agenda del gobierno local.

En el entorno de Duquesa de Lugo, el presidente de la asociación de vecinos de Paulo Fabio Máximo, Manuel Fouz Pérez, dice que nada de lo que ha solicitado ha sido atendido. Como ejemplo de la desatención a que está sometida zona, señala que hace unos dos meses que desapareció el banco de la marquesina de la parada del autobús urbano y no ha sido repuesto. La marquesina tiene el cristal dañado. Del banco, dice que es importante porque la gente mayor no puede estar esperando el bus de pie. Destaca que sigue sin arreglar la corredoira por la que los niños atajan para ir al colegio. Pone de manifiesto su preocupación por el mal estado de la valla que rodea el campo de futbito situado al pie de Las Termas; un tramo está inclinado y amenaza con desplomarse.

En la zona de Lamas de Prado, José Manuel Rodríguez, presidente de Nova Abella, asegura que lo único que se hizo en este entorno es la retirada de un vertedero de residuos, pero no está muy seguro de que haya sido cosa del Concello. Lo que sí sabe es que en Aquilino Iglesia hay baches y, en sus aceras, losetas sueltas, que, al pisar sobre ellas, proporcionan indeseadas duchas de pie. No ha sido atendida su petición de reparación o sustitución de los numerosos bolardos que están doblados debido a los golpes de los coches.

En Galegos, Juan Manuel Castro, presidente de As Campas, indica que lo único que atendió el Concello de las peticiones que hizo fue el desbroce de la maleza que invadía las aceras en el entorno del HULA. Aún falta un tramo. De lo demás, nada. Cita así la necesidad de reparar el local social, que es local electoral, porque entra agua en él. Es preciso, dice, señalizar el cruce de Ripanzo con el acceso desde Castelo, porque en la actualidad es peligroso. Tampoco han sido instaladas las bandas rugosas que solicitó, recuerda este representante vecinal..

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