La burocracia, último escollo en el plan para salvar la casa de Díaz Castro

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS VILALBA / LA VOZ

LUGO CIUDAD

SUSO PENA

Xermolos está pendiente de autorizaciones de Patrimonio para poder realizar obras en el edificio

19 sep 2017 . Actualizado a las 13:06 h.

La burocracia tiene sus exigencias y sus ritmos, que no tienen por qué entender poesías o de urgencias relacionadas con poetas. Hace ahora casi un año, a finales de septiembre del 2016, la Asociación Cultural Xermolos lanzaba una campaña para conseguir fondos que le permitiesen realizar trabajos en la casa natal del poeta Xosé María Díaz Castro, situada en el barrio de Vilariño (Os Vilares) y propiedad del colectivo. Actuar cuanto antes era el propósito de Xermolos, ya que el inmueble, deshabitado desde hace décadas, sufre un grave deterioro.

La asociación recaudó fondos, recibió aportaciones de campañas de otras entidades y hastamereció premios con dotación económica por su empeño en ese objetivo. Sin embargo, lo logrado en estos meses, con ser importante, está ralentizado, puesto que los trámites administrativos aún no están totalmente solventados.

El coordinador de Xermolos, Alfonso Blanco, explicó ayer que la asociación había efectuado varias gestiones entre las que estaban las encaminadas a aportar documentación sobre la propiedad del inmueble. La casa pertenece a la asociación desde la pasada década: Serafín Díaz Castro, último hermano vivo del autor de Nimbos, se la dejó al colectivo en su testamento. Una vez superados esos trámites con Patrimonio, aún será necesario contactar con otros organismos para conseguir todos los permisos.