Tito Díaz: «Es un lujo trabajar en lo que te gusta»

Reconoce que ascender con su equipo a la ACB y jugar en Europa es «lo máximo para cualquier jugador»


lugo / la voz

El Breogán ha tenido jugadores legendarios, pero pocos han alcanzado la dimensión de Tito Díaz, el base que dirigió al equipo que logró meterse en Europa y que escribió las páginas más brillantes del baloncesto lucense. Tito comenzó su relación con la canasta en los Maristas para pasar por La Casera júnior, Versalles, Liceo de Vilagarcía, Breogán (10 temporadas), Celta de Vigo, Basketmar Coruña y Concello de Portas. En 1994 dejó de jugar y dio el paso a los banquillos para dirigir al Celtas de Foz y Ribadeo (etapa en la que se estrenó como empresario con el pub Ribanzo), Inelga de Vilagarcía, Marín, Rosalía de Castro, Gestibérica, Extrugasa y Leyma Coruña. Cumple dos décadas como técnico profesional y es la primera vez que está sin equipo.

-¿Cuándo pensó que podía ser profesional del baloncesto?

-Cuando ascendimos con el Breogán continuaba estudiando Matemáticas y era semiprofesional, situación que mantuve en Segunda División y en Primera B. Cuando llegamos a la ACB ya me tuve que dedicar por completo al baloncesto y tuve claro que era así.

-¿Qué recuerda de aquella etapa?

-Sobre todo que fue algo excepcional subir a la ACB con el equipo de mi ciudad después de varios ascensos consecutivos. Los resultados nos acompañaban y llegamos a jugar en Europa. Fue una época fantástica de la que recuerdo la anécdota de dar la vuelta a la Muralla en burro para celebrar el ascenso.

-¿Cuáles eran los secretos de aquel equipo mítico?

-Había varios. Uno era la ilusión de todos los nuevos que llegamos a ACB como Manel Sánchez, Suso Fernández y yo, o los júnior Docobo y Liru Valiño. Otro vital fue acertar con dos americanos como Allen y Wrigth y después King, así como contar con dos entrenadores que nos enseñaron mucho como Figueroa y Pablo Casado. Resultó fundamental el factor añadido de tener a Manel, que las metía todas desde fuera, mientras que el resto de equipos de nuestro nivel basaban todo en los dos americanos interiores y no contaban con nadie resolutivo fuera.

-¿Qué recuerdos tienen de aquella afición del pabellón de las cuestas del parque?

-Era la mejor de España a un nivel solo comparable con la Demencia del Estudiantes o la del Baskonia. Solo ellos podían ser capaces de cortar una calle de Madrid para celebrar un éxito deportivo nuestro, algo que solo hacían los del Estudiantes.

-¿Cómo no salen jugadores importantes de Lugo como antes?

-Nosotros fuimos una generación espontánea a los que nos encantaba el baloncesto y que fuimos creciendo de manera paralela al club. Ahora también tienen que aparecer y de hecho hay jugadores de Lugo con cualidades como Mateo, Pablo Ferreiro, Chapela o Sergi Quintela por citar algunos que piden paso y que podrían llegar arriba. De todas maneras no podemos olvidar dos cosas, primero que el equipo regrese a la ACB y segundo que ellos sean osados y se atrevan a dar el paso adelante que les permita hacerse un hueco entre la élite.

-¿Qué significa para usted el Breogán?

-Un referente social y deportivo que está en boca de toda la sociedad lucense y que lleva con orgullo el nombre de la ciudad por toda España. A lo largo de la historia hay muchos datos que confirman la unión de la ciudad y el Breo como la manifestación de miles de personas por la polémica del partido con Oximesa. El club es un sentimiento y otra prueba de ello que vi personalmente fue la presencia de miles de aficionados de Lugo en las gradas de A Coruña en los partidos ante el Leyma.

-¿Cuándo decidió entrenar?

-La verdad es que no elegí el camino del banquillo. Fue algo que surgió, probé y me encantó, por lo que decidí dedicarme a entrenar.

-¿Qué le gusta más jugar o entrenar?

-Disfruto mucho con ambas cosas y es un lujo trabajar en lo que te gusta. La realidad es que tuve mucha suerte en ambas facetas tanto dentro de la pista durante trece años como profesional como durante dos décadas desde el banquillo. La verdad es que igual disfruté más jugando.

-¿Podría volver algún día al banquillo del Breogán?

-Tengo la espinita clavada de llegar al banquillo del Breo cuando realmente no estaba preparado, estaba solo y carecía de experiencia, por lo que no me salieron las cosas bien y tuve que dejarlo a mitad de temporada. Ahora puedo decir que soy un entrenador experto y con capacitación para llevar las riendas de un club grande como el Breo, por lo que nuestros caminos pueden volver a encontrarse en el futuro.

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