Las historias secretas del «Gadafi» y los viejos camiones de bomberos

La joya de la instalación es un camión inglés que trabajó en Londres, París y Barcelona y se jubiló en Lugo


lugo / la voz

«Nunca vin algo igual». Así, entre campechano y sorprendido, se mostró uno de los trece niños del colegio Virxe do Monte de Cospeito en una visita efectuada al parque de bomberos de Lugo. Los jóvenes estudiantes conocieron durante hora y pico los secretos del parque de bomberos de Lugo en una instructiva y amena visita en la que no pararon de hacer preguntas a Villamiel, el profesional que hizo las veces de experto guía.

Los pequeños se sorprendieron con casi todo, pero especialmente con los viejos vehículos que se guardan como tesoros en las dependencias de Garabolos. «Y allí está Gadafi», les dijo el bombero. «¿E quen e ese?», le preguntó uno de los estudiantes. No es que Muamar, el dictador libio muerto en 2011, se reencarnase. Era un robusto camión rojo aparcado entre los históricos. Algunas unidades similares fueron compradas por Gadafi cuando mandaba en Libia, de ahí el mote.

El bombero contó a los estudiantes, además, que a mediados de los ochenta, el gobierno egipcio adquirió a la empresa que hacía los Pegaso un modelo de camión para su ejército. Pidió 13.000 unidades y fueron entregadas 10.500, pero las restantes no llegaron a salir de España porque los egipcios no pagaron. Finalmente, el excedente del pedido fue carrozado como autobombas forestales y una de ellas llegó a Lugo donde se conserva. Algunas unidades se fueron a Perú y Somalia. Este modelo acabó siendo bautizado como «el Egipcio».

Los escolares chairegos no perdieron detalle. Realmente les interesaba más subir, pero eso solo lo pudieron hacer en uno de los vehículos más modernos. Otro de los que captó el máximo interés de los estudiantes fue el LU-2803, la gran joya histórica del parque lucense y posiblemente de Galicia.

Villamiel les dijo a los chicos que se trataba de un Renault inglés, con el volante al revés. «Es muy antiguo y vale mucho dinero. Algunas casas nos daban por él un camión nuevo», informó el bombero a los estudiantes. Según los datos que les aportó, el camión trabajó en Londres y en 1920 fue destinado a París. Después acabó en Barcelona y el ayuntamiento de la ciudad condal lo acabó vendiendo a Lugo y en la ciudad amurallada descansa.

«Es muy pequeñito porque no lleva depósito de agua. En aquel tiempo, la cargaba de las fuentes y pozos que había en las ciudades y las casas», contó el guía. «¡E non ten sirenas!», dijo el chaval más preguntón. «Non. A sirena deste camión e a campaíña que os bombeiros tocaban para avisar da urxencia», contó Villamiel.

El bombero también les dijo a los niños que estaban ante veteranos camiones. Uno de ellos es un General Motors Truck que vino de Inglaterra. Forma parte de la colección con otras unidades que tienen unos cincuenta años de vida y que ya no están operativos.

«¿E cantos cabalos ten este? ¿E aquel?», preguntó el más curioso. A lo largo de la visita, los estudiantes de Cospeito, que se comprometieron a hacer un dibujo sobre las instalación, para regalárselo a los bomberos, también fueron ampliamente informados de las características de otros camiones más modernos y de la abundante equipación que tienen para luchar contra algo temible: el fuego.

«¡Bua.. Somos os primeiros. Temos a mellor escaleira de España»

Otro momento estelar de la visita de los escolares al parque de bomberos lucenses fue cuando llegó el momento de presentar el camión con la escalera más moderna de España. «¡Bua... Somos os primeiros!», se le escapó a David después de conocer el dato. «Es para apagar fuegos en edificios de más de ocho plantas y en los que no se puede entrar por los huecos de las escaleras», les contó el bombero-guía.

Esa moderna escalera que captó la atención de los estudiantes durante la demostración realizada en el patio del viejo cuartel, alcanza los 42 metros, pero las hay también de 55 o 70. Lo que ocurre es que en Lugo no hay edificios de semejante altura. La anterior escalera que tienen no permite llegar más que a un noveno.

La escalera gigante se maneja a través de un ordenador central. El vehículo dispone de sensores de estabilización y dos o tres personas tienen que manipularla.

Al final, algunos se llevaron un chasco; les gustaría subir en el cesto del gigante, pero eso ya no está permitido. «Si por alguna razón os quedáis a 42 metros de altura, no os gustaría mucho», les dijo el bombero que llevaba a cabo el manejo. Desde Lugo hubieran tiritado de frío.

Después de la demostración, los escolares hicieron cola para probar los cascos que llevan los bomberos. «Son duros y resistentes. Tienen dos caretas de protección», les dijeron. Los chaquetones, resistentes al fuego y a la brasa directa, les atrajeron menos. Después pasaron por el gimnasio y otras dependencias del viejo cuartel militar.

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