El difícil viaje en bus al aeropuerto: Ryanair trasnocha, pero el Freire no

Lucenses que llegan en una decena de vuelos no tienen servicio de autobús porque el último sale a las 20.10 horas


lugo / la voz

Ni Ave a Madrid o Barcelona, ni tan siquiera autobús a o desde el aeropuerto santiagués Rosalía de Castro en determinados momentos del día. Los lucenses están castigados a no tener los servicios que disponen otras ciudades. Hay aeropuertos europeos desde los que es posible ir a media noche a ciudades situadas casi doscientos kilómetros, como es el caso de Hahn, en Alemania o Charleroi, en Bruselas. En Lugo pasa que el Freire (la empresa que hace el servicio de autobuses al aeropuerto) ni madruga ni trasnocha, pero Ryanair sí.

Si vive en Lugo y aterriza en Santiago sobre las ocho de la tarde y no tiene coche, despídase de volver a casa en autobús. El último Freire sale a las ocho y diez de la tarde. A esa hora quedan por llegar más de una docena de vuelos, muchos de ellos de Canarias donde viven numerosos lucenses.

Y para salir por la mañana, tres cuartos de lo mismo. No hay conexión para los vuelos de Madrid, que ahora en la temporada de verano salen los dos que hay, de Ryanair e Iberia Express, a las siete menos cuarto de la mañana. Hay que estar en el aeropuerto a las seis. El primer autobús que pasa por Lavacolla sale a las siete de la mañana de la ciudad lucense y llega a las 8.45. Tampoco se puede pillar el vuelo que va a Ámsterdam.

Aún hay más complicaciones. Aún montando en el autobús de las siete, no es posible subir a los enlaces con destino a Barcelona que parten a las nueve menos cuarto. Tampoco se llega a los de Bilbao y Valencia.

 «Molestando a los amigos»

¿Y qué hacen quienes no tienen coche o lo tienen y no quieren llevarlo al aeropuerto? Hay varias alternativas. «Durante algunas semanas tuve que molestar a un buen amigo para que me llevara. Se levantaba a las cinco de la mañana y me recogía para estar en el aeropuerto sobre las seis y media», contó un profesor que durante una temporada tenía que desplazarse a Madrid.

Quienes no le echan morro optan por el taxi o por irse a dormir a Santiago. El «truco» está en elegir un hotel que tenga aparcamiento en las inmediaciones y que se encuentre en las proximidades de una parada del autobús que va al aeropuerto. Pero, atención, un problema más: ese bus no llega para los primeros vuelos de la mañana, es decir los de las siete menos cuarto, porque cuando accede a la terminal hay el riesgo de que las puertas de embarque estén cerradas. Solución: coger un taxi. Precio, 21 euros, según la tarifa fija que refiere AENA. En bus son tres y pico.

Toda una odisea que hace que un billete de avión comprado por 19 euros pueda convertirse en hasta 150, dependiendo como se organice. Y mientras tanto, los de Alsa, frotándose las manos.

Fernando trabaja en un centro de salud de Las Palmas. Dobla turnos para juntar días y viajar a su casa de Lugo. Evidentemente no puede llevarse el coche al aeropuerto porque tarda un mes en regresar y eso es un dineral. «El vuelo es fantástico porque sale de la isla a media tarde; permite trabajar por la mañana, comer tranquilamente y luego, volar. Estas en Santiago a las nueve y media de la noche. Ah, pero al bajar resulta que no hay Freire. O duermes en el aeropuerto o te vas a Compostela. Yo, finalmente, opté por alquilar un garaje en Compostela y voy recoger el coche. Pago 45 euros por mes y no estoy pendiente de los sablazos que me puedan dar los párkings», explicó este sanitario lucense.

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