«Desde niño quería ser profesional»

Recuerda sus inicios en el frontón del Club Fluvial y lamenta las lesiones que sufrió


lugo / la voz

El lucense Óscar Burrieza está considerado como el mejor tenista gallego de todos los tiempos. En su apogeo llegó a ocupar el puesto 126 del mundo de la ATP, lugar que seguro que hubiera superado ampliamente de no tener el lastre de graves lesiones que le impidieron llegar más alto.

-¿Cuándo empezó a jugar al tenis?

-Cuando trasladaron a mi padre a Lugo y él se aficionó con 28 años a este deporte al que nunca había jugado. Lo acompañaba al Club Fluvial y en el frontón de las instalaciones fue donde comencé a jugar. El tenis es un deporte que engancha mucho a los niños y conmigo lo hizo.

-¿Qué recuerda de sus inicios?

-Sobre todo tener que entrenar en pistas descubiertas con lluvia y frío en sesiones muy duras con mi padre. Por fortuna eso ha cambiado y hoy en Lugo ya existen instalaciones de un buen nivel.

-¿Cuándo pensó que iba a ser profesional?

-Desde categorías inferiores en mi cabeza siempre estuvo ser profesional del tenis, pero la decisión la tomé cuando cumplí los 18 años y tuve que elegir entre si continuaba con los estudios o seguía en el tenis.

-¿Cuándo entró en el circuito profesional?

-En 1994 comencé a jugar torneos ATP que es cuando se adquiere la consideración de tenista profesional. En 1995 cuando estaba en mi mejor momento sufrí tres operaciones consecutivas, una de ellas muy grave, que ya me lastraron durante toda mi carrera.

-¿Cuál era su meta?

-Siempre soñé en meterme en el Top 100 de la ATP y llegué al 126, aunque pienso que me presioné demasiado para lograr esta meta. Para alcanzar ese puesto es imprescindible tener continuidad jugando y yo jugué con el gran problema de tener un cuerpo muy castigado por las lesiones y nunca logré la continuidad necesaria.

-¿Por condiciones podría estar más arriba?

-Nunca se sabe, pero creo que por condiciones y estilo de juego tenía serias opciones de entrar entre los 100 mejores del mundo, posibilidad que perdí al tener que retirarme con tan solo 25 años y no poder disfrutar de una carrera larga como hubiera querido.

-¿Tiene algún recuerdo especial?

-Muchos, pero especialmente un partido con Kafelnikov en hierba, superficie de la que escapaban todos los españoles, ante 12.000 espectadores en el que llegué a tener dos bolas de partido y en el que el público me brindó una atronadora ovación. Tampoco olvidaré el título de Manchester.

-¿Cree que en su momento pasó desapercibido para el gran público?

-Posiblemente, pero hay que tener muy en cuenta que eran tiempos muy distintos en los que no existían ni tantos medios de comunicación como actualmente ni las redes sociales, por lo que la repercusión de lo que hacíamos los deportistas era mucho menor a la que tienen los jugadores actuales.

Recuerda especialmente el partido ante Kafelnikov en el que rozó el triunfo

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