Un cordón umbilical de ganchillo

Una oenegé importa a España la iniciativa danesa que usa pulpos de croché para calmar a los bebés prematuros. Hay mil voluntarios haciéndolos; y buscan más


redacción / la voz

El niño duerme tranquilo en la incubadora. Está tapado con una manta de ganchillo. De su minúscula nariz sale un tubo que lo conecta a una máquina. Descansa agarrado a uno de los tentáculos rizados de un pequeño pulpo azul. El animal con sombrero verde mide veinte centímetros, el milimetrado tamaño para que, como indica un estudio realizado por la oenegé danesa Spruttegruppen, ese pequeño juguete de croché ejerza una función terapéutica con los niños prematuros (los nacidos antes de la semana 37). El pulpo es uno de los centenares de cefalópodos lanudos que tejen las cerca de mil voluntarias de Noupops, una oenegé que ha importado a España la idea puesta en marcha en Dinamarca y que ya se ha extendido por otros países de Europa.

María José Guizán se dedica a las lanas en Lugo y además es una de esas «tejedoras mágicas de pulpos». Comenzó la semana pasada a hacer su primera pieza. «El día en que me llamaron de la asociación, no lo dudé. Además pondré aquí en la tienda un cartel para aquellos que quieran sumarse», explica. Porque, aunque son muchas, no rechazan manos nuevas para poder hacer muchos más, tantos como para poder cubrir la demanda. Los pulpos son perfectamente esterilizados antes de darles uso en el hospital y de que los pequeños se aferren a ellos con su pequeña mano.

Cada muñeco es como un grano de arena para construir una muralla de solidaridad que Noupops quiere extender por todos los hospitales de España. Y, por qué no, también en Galicia. De momento, la idea ya se ha puesto en marcha en el Vall d’Hebrón, de Barcelona, y pronto empezará en el Sant Joan de Deu, como adelanta Montse Artigas, una de las promotoras de la idea en España. Les gustaría que cada vez se sumaran más centros hospitalarios, porque la idea cala y funciona, dicen.

Los beneficios del pulpo en los bebés prematuros son probados. Cuentan que los pequeños creen que los tentáculos son el cordón umbilical. El hecho de aferrarse a ellos les da tranquilidad: calman al bebé, mejoran su respiración, evitan pequeños accidentes como que se arranquen los respiradores o las sondas y mejoran niveles de oxigeno en sangre.

Unos 200 prematuros anuales

Desde la Asociación Galega de Familias de Nen@s Prematuros aplauden la idea. Dicen que es bueno «desde el momento en el que los padres o madres vean a sus pequeños más tranquilos». En Galicia, según sus datos, nacen una media de 200 niños prematuros cada año. En líneas generales, añaden, en la comunidad uno de cada ocho o nueve nacimientos ocurren antes de la semana 37 de gestación.

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