«Tengo que convivir con mi sexto tumor, quiera o no»

A esta mujer de 23 años, paradigma del positivismo, le diagnosticaron su primer cáncer con 14 años

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LUGO / LA VOZ

Miriam Vázquez Pérez lleva nueve años luchando contra el cáncer que le diagnosticaron en una pierna cuando tenía 14 años. Ahora, con 23, se define a sí misma con una gran dosis de humor como Míster Potato por los órganos que le extrajeron y por las partes de su cuerpo que cambiaron de sitio en las diferentes etapas de la enfermedad. Le faltan cuatro costillas, medio pulmón y un peroné y afronta con espíritu positivo una nueva recaída, la sexta, que le comunicaron hace poco más de una semana. A unos días de viajar a Madrid para someterse de nuevo a tratamiento, acaba de inaugurar en el vestíbulo del HULA la exposición de fotografía «SINtiendo el cáncer», en la que trata de mostrar su visión de las diferentes etapas y sentimientos a lo largo del largo proceso que está viviendo. En el acto estuvo acompañada de su madre, Marián Pérez Alonso, que es una de las directivas de Somos Unidos por el Cáncer y de un buen número de médicos, entre los que figura su oncóloga, Begoña Campos a la que llama cariñosamente «la doctora Amor».

-¿Por qué preparó esta exposición?

-Partió como una asignatura de Comunicación Audiovisual, que empecé en la TIC y que sigo estudiando en A Coruña. Siempre quise relacionar el mundo audiovisual con mi enfermedad porque me parece un buen medio para enseñar al mundo lo que es en sí. Aproveché la asignatura en la que se trataba de hacer cinco fotografías con una misma temática. Decidí centrarme sobre el cáncer porque, después de nueve años de haber sido diagnosticada y conviviendo con la enfermedad, podía transmitir lo que era. Todo comenzó ahí. Al final salieron quince fotos. Cada una de ellas plasma lo que yo siento y diferentes sentimientos a lo largo de la enfermedad.

-¿A quiénes retrata?

-Una de ellas soy yo y la otra mi amiga Sara Veiga, que cuando le comenté el proyecto me dijo que me ayudaba encantada. Ella es la modelo en todas las fotos, menos en dos.

-Irradia positivismo. ¿Cree que es bueno para afrontar la enfermedad?

-Es algo necesario. A mí, personalmente, me viene muy bien. Y, creo que debo comentarlo así. Para mí el cáncer es una enfermedad más, es grave, soy consciente de ello. Pero, el que yo me comporte de manera diferente no va a significar nada positivo en mí, por lo que, desde los comienzos, decidí tomármelo así y llevarlo de una manera positiva, a la par que realista. Es no querer ver la enfermedad como algo oculto, un tema tabú, porque no lo es. Tengo que convivir con ella. Quiera aceptarlo o no, está ahí, hay que asumirlo y llevarlo de una forma viable.

-Lleva muchos años conviviendo con ella y le he oído a su madre que usted misma se define como Míster Potato....

-Sí. Me defino como míster Potato porque a lo largo de los nueve años que llevo enferma, este año cumpliré los diez, si Dios quiere, me han quitado un montón de partes del cuerpo o me las han cambiado de sitio, porque los médicos son unos artistas. Yo les debo mi vida y han hecho maravillas con mi cuerpo. Me siento identificada con el muñeco porque se le quitan muchas partes y se le pueden mover todas de sitio, como hicieron conmigo en estos nueve años. De hecho me regalaron por mi cumpleaños un muñeco enorme de Míster Potato y me ha hecho mucha ilusión. Me quedé llorando delante del espejo de lo bonito que era.

-¿Cuántos años lleva conviviendo con la enfermedad?

-Tenía 14 años cuando me diagnosticaron mi primer tumor. Era un sarcoma de Ewing, que ha vuelto en cinco ocasiones más. Ahora mismo estoy con mi sexta recidiva. Me la diagnosticaron la semana pasada. La gente me decía «¿cómo puedes estar así si ya es la sexta vez que te aparece?». Yo contesto siempre, pues igual que he estado las cinco anteriores, no me voy a dejar ir ahora y que la sexta sea diferente. Así que, ¡con ganas! Soy realista y sé que es una enfermedad que tiene un proceso largo y difícil, pero hay que tomarlo con ganas. Me quedan dos opciones, ponerme mal anímicamente y pasar el cáncer, o ponerme bien y pasar el cáncer. Me decido siempre por la segunda.

-¿Esta actitud positiva ha servido para que no la haya vendido en las ocasiones anteriores?

-Estoy convencida. Para mí es la mitad de la enfermedad la actitud con la que la afrontas y con la que lo asumes. Y, por suerte, tengo la oportunidad de llevarlo bien y no tener problema con eso. Así que, de hecho, a veces tengo miedo de que le parezca mal a la gente, pero realmente es como me considero. Siempre digo soy una cancerosa, porque tengo cáncer, pero no lo digo por maldad ni por nada. Es difícil convivir con ello en cuanto a la sociedad, pero es cuestión de intentarlo.

-¿Qué significa el apoyo de su familia y de Somos Unidos?

-El apoyo familiar es un bloque imprescindible en mi vida. Cuento con unos padres que siempre me han ayudado y apoyado. Eso es súper importante. Formar parte de la asociación me beneficia porque te das cuenta de que puedes hacer cosas por la gente que está pasando por este proceso, yo misma. Te da una satisfacción muy grande poder decir “yo he pasado por esto y estoy ayudando a gente que le está ocurriendo lo mismo”.

«Me identifico con Míster Potato por las partes del cuerpo que me han cambiado de sitio»

«Es una gran satisfacción ayudar a gente a la que le está ocurriendo lo mismo»

«Hay dos opciones: ponerme bien y pasar el cáncer, o ponerme mal y pasar el cáncer»

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