«El empleado del párking me ayudó a quitar el coche en punto muerto y empujando»

Los 25 centímetros que quedan para poder entrar o salir de los coches provocan curiosas anécdotas


LUGO / LA VOZ

Son los aparcamientos de los 25. Ese es el espacio en centímetros que queda para poder entrar a un vehículo cuando hay columna por el medio u otro coche en los aparcamientos subterráneos de Lugo, que son propiedad del Concello y que gestiona la empresa Interparking.

Otra de las «víctimas» de los aparcamientos para Seat 600 fue el concejal de Lugonovo, Santiago Fernández Rocha. Salió airoso del percance, pero empujando el vehículo. El hecho ocurrió hace ya unos meses, según explicó ayer. El edil reclama, de una vez por todas, que el Concello de Lugo desempolve el contrato suscrito con Interparking en la época del alcalde Vicente Quiroga para ver toda la letra pequeña. «Se cadra atopámonos con moitas sorpresas», dijo ayer este edil. De la misma opinión es Jesús Vázquez, el presidente de la Federación de Vecinos, que tuvo que entrar en su coche por el maletero.

Rocha dejó el vehiculo en el párking de la Constitución. Aparcó sin demasiados problemas porque cuando llegó no había muchos vehículos. Al volver se encontró que en el espacio en el que deberían estar dos coches había tres, porque así están marcadas las plazas. Los intentos para poder entrar a su coche resultaron vanos.

El edil contó que lo primero que hizo fue buscar al empleado de la instalación. Por cierto que si eso ocurre de noche en la Praza do Ferrol o en la Constitución se puede liar una buena. No hay atención más que por teléfono desde Madrid y, en caso de necesidad, tendría que desplazarse un empleado desde Santo Domingo.

«Pasada media hora, máis ou menos, apareceu alguén da empresa. O empregado -contó- xa debera ter máis casos coma o meu e entón decidiu que entraría polo maleteiro. Non me tocara vivir unha situación tan kafkiana como a de deixar o coche nun aparcadoiro, pagar e non poder sacalo pola miña conta. En fin... O home entrou como puido polo maleteiro e chegou a panca das marchas, puxo o punto morto e volveu a saír». Pero no acabó ahí la aventura del portavoz de Lugonovo.

«Pase para aquí e empuxe», fue lo que le dijo el empleado. Al concejal se le quedaron los ojos como platos. Si quería llevarse el coche, no le quedaba más remedio que obedecer y comenzó a empujar con el trabajador el vehículo. Una vez que ya había superado el que impedía la entrada, pudo subir a su vehículo.

«Pedín que o equipo de goberno analice o contrato a fondo para ver o que facer. A maiores, quero que se nos entregue unha copia e, asemade, que se incorpore á web do concello para que toda a cidadanía poda coñecer o seu contido e se a empresa está a cumprilo ou non. Non vexo ningún problema para coñecer ese documento que, sinceramente, non sabemos onde está», expresó el edil de Lugonovo. Rocha dice estar muy sorprendido por el desarrollo de los acontecimientos: «Pedimos no 2015 a revisión e nada se fixo. Reclamamos o contrato e nin se nos da, nin se nos di onde está. É unha situación moi curiosa. Se chegara a ser unha cuestión directa do equipo de Goberno, non sei o que ocorrería».

 

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«El empleado del párking me ayudó a quitar el coche en punto muerto y empujando»