Las anécdotas de las cuatro llegadas anteriores


En las cuatro llegadas a Lugo se vivieron anécdotas y noticias paralelas al deporte. Por ejemplo, el día que ganó Van Looy, miles de lucenses tuvieron que soportar un auténtico temporal de agua y la llegada se dilucidó por foto finish, para enfado de los cronistas de la época, que tenían que enviar la película de la etapa por teléfono a las ocho de la tarde, casi de noche en abril.

La crónica de La Voz de Galicia de la etapa de 1982 señala que unas 25.000 personas acudieron a ver el final, con personas que pasaron horas para coger el mejor sitio. Tuvo mucho que ver una situación habitual en la época: los colegios daban día libre a los niños para que pudiesen ver la Vuelta. La de 1985 fue muy movida. De ambiente, magnífico. La crónica titulaba: «En las calles lucenses hubo más público que en San Froilán». Pero en lo deportivo hubo de todo. Una gravísima caída, causada por un perro, en el Puente del Pasaje, en A Coruña, mandaba al hospital a dos ciclistas con heridas graves. Las imágenes de los rostros ensangrentados dieron la vuelta a España. Y luego, en la meta, los belgas Martens y Dejonckeere se liaron a bofetadas. Al parecer el primero agarró al segundo en el esprint y este le propinó un derechazo que acabó con Martens en el hospital Xeral.

La edición del 2006 fue más tranquila, aunque un ciclistas copaba todos los focos para los lucenses: el gallego Óscar Pereiro, que un mes antes acababa de ganar el Tour de Francia, tras la descalificación por dóping de Floyd Landis.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Las anécdotas de las cuatro llegadas anteriores